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La Vida
ha sido comparada como un tren, donde se van montando tantos y tantas.
Unos se bajan temprano, otros nos acompañan más. Hay algunos que se nos
vuelven inseparables, otros nos miran hasta mal. A veces los que más
hemos querido, se nos escapan por un tiempo, y cuando los encontramos a
veces hay ya alguien a su lado. Nos da un fuerte palpitar el corazón,
pero este sentimiento también pasa. Otros se vuelven muy fieles en toda
la travesía. Al final, eso es lo más lindo, todos aquellos que se
bajaron, los que nunca más vimos, nos volvemos a encontrar en la
estación final.
La Vida
es un Camino, unas veces lleno de barro y espinas y otras de flores y
alegría. Nos hace atravesar por bellos paisajes, sufriendo tantos
peligros y abismos. Es imposible detectar cuál va a ser la próxima
estación o cómo y cuándo llegaremos. Solo sabemos que se hace camino al
andar.
Todos
somos un pozo que muchas veces lo llenamos de basuras, trastos viejos o
muy nuevos, porque están a la moda, mucha televisión, revistas y
noticias inservibles o escandalosas, y diversiones fatuas. A veces
envidiamos el agua pura, las risas y los gozos que brotan de otros
pozos. No nos damos cuenta que debemos mirar hacia abajo, al fondo de
nosotros mismos y dejar que fluya el agua. Poco a poco nos daremos
cuenta que todos los pozos tienen una misma fuente que nace cristalina,
allá arriba en la montaña.
Otras
veces se compara la vida con una comedia, con un sainete, o con otra
obra de teatro. En ella nos toca ponernos una careta, hacemos un papel y
al final, nos tenemos que quitar los maquillajes, las caretas, los
disfraces y quedamos casi desnudos. Allí nos damos cuenta cuán igualitos
hemos sido creados. Que la vida es sólo una representación.
La Vida
también es un regalo, un don. Hay que cuidarlo como un tesoro escondido.
Tiene sus raros altibajos. Cuando es pequeña quiere ser grande y cuando
ya crece, se comporta como un niño. Quiere conocer y disfrutar del
futuro, y desaprovecha el presente. Quiere tener mucho, posesiones,
congratulaciones, reconocimientos y nunca se siente satisfecho. Solo se
da cuenta que ese regalo tiene más valor cuando se va dando. No se
desgasta con la entrega, por el contrario, con ella se vuelve más
valioso.
También
la vida es un desafío, es un riesgo asumido a cada instante, pero que
tiene la victoria asegurada. Los que comprenden este punto, viven llenos
de alegría y de esperanza, sin temores y arriesgándolo todo.
Es
también una construcción comunitaria, la cual se levanta no solo con el
esfuerzo personal sino con el de muchos. Lo que entregamos al otro se
multiplica en la propia existencia.
Pero la
comparación que más me gusta es el de la Joya: Un hombre fue donde su
Maestro a pedirle ayuda y consejo en su decaimiento y tristeza. El
Maestro le dio una joya y le dijo que se la vendiera en el mercado y que
no aceptara menos de una moneda de oro por ella. El hombre salió y fue
de venta en venta, pero ninguno le daba ese precio por ella. Solo le
ofrecían monedas de plata, una o máximo dos. Ya cansado volvió donde su
Maestro y le contó su fracaso. Este le dijo que fuera donde el joyero, y
la avaluara, pero no la vendiera por el precio que le dijera. Ya en la
mesa del Joyero alcanzó a oír que su joya se la tasaban por 70 monedas
de oro.
En fin,
la Vida es un camino en tren o a pie. Es una obra de Teatro que puede
ser comedia o tragedia. Es un tesoro escondido. Es desafío y
construcción diaria. Y la joya de la Vida no es otra que el Amor.
efraldana@yahoo.com
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