IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



LA VIDA

P. Efraín Aldana S.J.


27 de febrero de 2008

 

La Vida ha sido comparada como un tren, donde se van montando tantos y tantas. Unos se bajan temprano, otros nos acompañan más. Hay algunos que se nos vuelven inseparables, otros nos miran hasta mal. A veces los que más hemos querido, se nos escapan por un tiempo, y cuando los encontramos a veces hay ya alguien a su lado. Nos da un fuerte palpitar el corazón, pero este sentimiento también pasa. Otros se vuelven muy fieles en toda la travesía. Al final, eso es lo más lindo, todos aquellos que se bajaron, los que nunca más vimos, nos volvemos a encontrar en la estación final.

La Vida es un Camino, unas veces lleno de barro y espinas y otras de flores y alegría. Nos hace atravesar por bellos paisajes, sufriendo tantos peligros y  abismos. Es imposible detectar cuál va a ser la próxima estación o cómo y cuándo llegaremos. Solo sabemos que se hace camino al andar.

Todos somos un pozo que muchas veces lo llenamos de basuras, trastos viejos o muy nuevos, porque están a la moda, mucha televisión, revistas y noticias inservibles o escandalosas, y diversiones fatuas. A veces envidiamos el agua pura, las risas y los gozos que brotan de otros pozos. No nos damos cuenta que debemos mirar hacia abajo, al fondo de nosotros mismos y dejar que fluya el agua. Poco a poco nos daremos cuenta que todos los pozos tienen una misma fuente que nace cristalina, allá arriba en la montaña.

Otras veces se compara la vida con una comedia,  con un sainete, o con otra obra de teatro. En ella nos toca ponernos una careta, hacemos un papel y al final, nos tenemos que quitar los maquillajes, las caretas, los disfraces y quedamos casi desnudos. Allí nos damos cuenta cuán igualitos hemos sido creados. Que la vida es sólo una representación.

La Vida también es un regalo, un don. Hay que cuidarlo como un tesoro escondido. Tiene sus raros altibajos. Cuando es pequeña quiere ser grande y cuando ya crece, se comporta como un niño. Quiere conocer y disfrutar del futuro, y desaprovecha el presente. Quiere tener mucho, posesiones, congratulaciones, reconocimientos y nunca se siente satisfecho. Solo se da cuenta que ese regalo tiene más valor cuando se va dando. No se desgasta con la entrega, por el contrario, con ella se vuelve más valioso.

También la vida es un desafío, es un riesgo asumido a cada instante, pero que tiene la victoria asegurada. Los que comprenden este punto, viven llenos de alegría y de esperanza, sin temores y arriesgándolo todo.

Es también una construcción comunitaria, la cual se levanta no solo con el esfuerzo personal sino con el de muchos. Lo que entregamos al otro se multiplica en la propia existencia.

Pero la comparación que más me gusta es el de la Joya: Un hombre fue donde su Maestro a pedirle ayuda y consejo en su decaimiento y tristeza. El Maestro le dio una joya y le dijo que se la vendiera en el mercado y que no aceptara menos de una moneda de oro por ella. El hombre salió y fue de venta en venta, pero ninguno le daba ese precio por ella. Solo le ofrecían monedas de plata, una o máximo dos. Ya cansado volvió donde su Maestro y le contó su fracaso. Este le dijo que fuera donde el joyero, y la avaluara, pero no la vendiera por el precio que le dijera. Ya en la mesa del Joyero alcanzó a oír que  su joya se la tasaban por 70 monedas de oro.

En fin, la Vida es un camino en tren o a pie. Es una obra de Teatro que puede ser comedia o tragedia. Es un tesoro escondido. Es desafío y construcción diaria. Y la joya de la Vida no es otra que el Amor.

efraldana@yahoo.com

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