IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



LA NAVIDAD


P. Efraín Aldana S.J.


27 de Diciembre de 2006

 


La Navidades el tiempo de las grandes sorpresas. Lo que menos esperábamos es lo que acontece. Es la réplica constante de la experiencia inefable de lo mismo que sucedió hace más de 2.000 años. A todos desconcertó que un Salvador del Mundo naciera sin ningún tipo de poder, de ostentación o de grandeza: pobre, escondido en una cueva, en el silencio de la noche, desconocido y solo descubierto por unos pastores. Cada año me llevo la gran sorpresa de recibir tarjetas y regalos de los que menos pensaba y por el contrario a los que más le envío detalles, esos poco que se manifiestan. 

Además, es el momento de expresar la solidaridad, el interés por los demás, de demostrar que todo es un don. De allí los regalos, los aguinaldos, las sorpresas para los amigos. En cada Navidad me encuentro mucho con los que sufren, con los olvidados, los segregados o estigmatizados. Me basta entrar a las casitas del filo de la Popa. Me llaman para contarme muchas penas y sinsabores. Pero a la vez es el tiempo propicio para vivir de la esperanza del nacimiento de algo nuevo,  distinto y mejor. Navidad va a llegar a nuestros corazones, cuando no nos aplastan los pesares, cuando no nos amargan las decepciones, ni quedamos paralizados por las tribulaciones. En Navidad la luz brilla en las tinieblas. Es el tiempo de disfrutar de las comidas, aunque en muchas ocasiones hasta se pase hambre. Es el momento para cantarle a la vida, aunque muchas lágrimas y tristezas nos empapen el alma.

Con la Navidad se destaca el derecho a la vida, especialmente a la vida digna. Por eso en este tiempo debemos recordar  tantos atentados contra la vida. Es escandaloso que cada segundo se muere un niño de hambre en el mundo. En Colombia tres al día. En nuestro país existen  dos mil niños prostituídos. Medio millón de ellos están  esclavizados a un trabajo inhumano e injustamente remunerado. Hasta el año pasado existían seis mil incorporados a grupos armados. Hoy, a pesar, de la entrega de armas en las reinserciones creemos que ese dato sigue igual. Debe ser motivo también de mucha preocupación los miles de niños que en Colombia conforman las pandillas urbanas. Navidad es así un grito en la noche para que se defienda la dignidad de la vida ultrajada, para que se adopten los medios  de rescate del autoestima de los menores. Que se les defienda su dignidad y se trate de desarrollar sus habilidades, sus valores, sus talentos.

Navidad es el tiempo propicio para recordar que la salvación viene desde abajo. No la esperemos de los poderes encumbrados, de los macroproyectos sin participación, ni compromiso de la población vulnerable, que ha ser la benefactora. Hoy, los Foros Sociales Mundiales declaran “que no estamos solos” y “que otro Mundo es posible”. Es el mismo Mensaje de Navidad . Fue el camino escogido por Dios para encarnarse: desde abajo, con la solidaridad no tanto económica sino humana, afectiva., señalando nuevos caminos. Jesús aparece en la historia en “contracorriente” del modo común de operar sobre la tierra. Ayer como hoy  prima la ostentación, el imperio  del dinero, del consumismo. El niño de Belén aparece desnudo, sin cuna de oro. 

La mirada de Navidad está cargada de optimismo. En medio de las privaciones, del rechazo, se manifiesta la luz de lo alto. Por eso brillan las velitas y los bombillos de colores, se cantan villancicos y se celebra la vida. Quiero decir: la vida verdadera, aquella que crece como los arbolitos: en silencio, bañada por la luz y el agua del cielo y la bondad del abono humano.

 

efraldana@yahoo.com

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