IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



NO MÁS


P. Efraín Aldana S.J.


29 de octubre de 2007

 

Vivimos una coyuntura importante para el país. En estas elecciones tenemos la  oportunidad de elegir para un futuro inmediato nuestro destino político. Hasta el momento no se ha inventado otra forma democrática de  participar en la elección de los responsables de la administración de lo público. Solo tenemos el instrumento del voto. Hemos sufrido de una corrupción abominable. El hambre de nuestro pueblo lo lleva a vender su voto. Sabemos la costumbre paternalista de los gobernantes, que ha fomentado el clientelismo.

Hoy se dice que la costumbre política es motivada por lo genético, otros hablan de lo cultural, también de lo ambiental y pensamos que todos estos factores tienen influencia, pero especialmente la condición socio-económica. Probablemente los pobres de Medellín y Bogotá han demostrado que lo público es de su injerencia, que allí se juega una parte esencial de su futuro. Es una lastima que en el caso de Medellín se presente un retroceso y que las acciones y la transparencia de la administración actual se vayan a pique y regrese la sombra de la corrupción.

El caso de Cartagena es lo contrario. La alcaldía actual ha montado toda su maquinaria para conseguir la “continuidad”. Es la hora de darle espacio al voto de opinión. Pensamos que no basta la presentación de los programas. En  Medellín los dos candidatos que puntean prácticamente presentan los mismos proyectos. Es necesario explicar el “cómo”, es necesaria “la historia de vida”, también es importante conocer de quienes se rodean.

La siguiente historia es  un ejemplo de lo que sucede con el manejo del engaño, el fraude y la corrupción.

Un emperador de la India, sintiéndose ya cansado y entrado en años, decidió escoger a su sucesor por mediación de las flores. En su reino vivía un pequeño llamado Ping. Todos los niños debían venir a reclamar sus semillas de flores al palacio real y  lo sucedería en el trono, el que en el plazo de un año, pudiera presentar la flor más bella.

Los niños se apresuraron a reclamar sus semillas. Cada papá quería que su hijo fuera elegido como emperador.  Ping llevó las flores a su casa, consiguió la matera, la llenó de tierra  y las colocó en ella. Las regaba todos los días con mucha dedicación y cariño. Les echó  el mejor de los abonos. Como los días trascurrían y nada que germinaban las semillas, las pasó a otra matera más grande, con mejores abonos y más dedicación y esmero. Esperó dos, tres y cuatro meses y nada que se daban los resultados. Al fin llegó el término del concurso, se había cumplido un año. Esa mañana los papás acompañaron a sus hijos vistiendo las mejores galas y con el deseo escondido en su corazón de que sus flores fueran las escogidas  y conseguir así la herencia del trono.

Ping en medio de los demás niños, que llevaban tan lindas flores, se sentía muy avergonzado. De pronto apareció el emperador en la plaza. Observaba detenidamente todas las flores y no decía una sola palabra. Finalmente se acercó al sitio donde estaba Ping, quien comenzó a llorar pensando que iba a ser castigado por tener la matera vacía. Cuando el emperador le preguntó por que no había cultivado ninguna flor, respondió:

“Planté la semilla que me dieron, la rocié cada día, le puse la mejor de las tierras y nada, nunca germinó; por esta razón vengo con la matera vacía.” Cuando el emperador escuchó esa confesión, sonriente levantó la mano de Ping y exclamó:

“Este es el ganador, he encontrado la única persona digna de ser emperador, no se de donde han podido sacar las semillas que ustedes cultivaron, pues las semillas que yo les di estaban todas cocinadas, así que era imposible que pudieran germinar”

Tarde o temprano se hace justicia. En esta contienda electoral los que  aparecen abajo en las encuestas, si mantienen la honradez de Ping, serán los ganadores. Nos preguntamos hasta cuando los que son transparentes en su accionar político  reciben amenazados de muerte, son asesinados  o sólo  consiguen triunfos morales.

efraldana@yahoo.com

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