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Todavía se sigue destapando la llamada “parapolítica”. Podemos asegurar
que cuando llega el narcotráfico a Cartagena encuentra una ciudad ya
invadida por el cáncer de la corrupción politiquera, la discriminación y
la ausencia de prácticas ciudadanas. Este diagnóstico puede
generalizarse a casi todo el caribe colombiano. La politiquería, con su
clientelismo adjunto, es todo lo contrario a una auténtica política, que
tiene que ver con lo público, con el bien común. Por esta razón
encontramos actualmente en todos los departamentos de la zona del caribe
una situación social parecida en su deterioro y aún en su
deshumanización. Existe un desempleo, crecimiento del rebusque, una
salud pública en manos de los paramilitares, y especialmente una
“hambruna crónica”. Esta se produce cuando al no ingerir ni vitaminas,
proteínas o aminoácidos tienen que irse consumiendo las propias energías
vitales.
No
nos podemos olvidar que cuando sube el pan, el arroz, la yuca, los
servicios públicos es por determinaciones políticas. ¿Cómo vamos a estar
de espaldas a esta realidad tan importante para la vida? Es totalmente
falso que la religión o lo espiritual estén divorciados de la política.
San Pablo le decía a los filipenses: “Nadie busque su interés personal,
sino el de toda la comunidad” A Jesús lo hizo crucificar el poder
político, porque veían en El un peligro a sus intereses. Por su parte la
“Doctrina Social de la Iglesia” nos dice: “La responsabilidad de
edificar el bien común compete, además de las personas particulares,
también al Estado, porque el bien común es la razón de ser de la
autoridad política”
Precisamente los Arzobispos, Obispos y Directores de Pastoral Social del
Caribe colombiano han elaborado un documento de Compromiso para los
candidatos a las alcaldías y gobernaciones y ya se han tenido las
primeras experiencias, con firmas de candidatos, alcaldes y laicos, en
Magangue y otros 10 municipios. A la vez se prepara otro documento sobre
“Principios y compromisos éticos para el ejercicio de la política en
época de campaña electoral”. Este último está asumido por la Pastoral
Social de la Arquidiócesis de Cartagena. Buscará orientar a la población
civil en la elección de sus candidatos, que deben guardar unos
compromisos éticos en sus campañas electorales.
Sabemos muy bien que el voto no es el único ejercicio democrático, pero
es el instrumento de ejercicio ciudadano que contribuye a la edificación
de una sociedad más justa, más digna en el respeto por los derechos de
las personas y del bien común. Sabemos muy bien que ya existen
controles, veedurías y sanciones por parte de la Registraduría y de la
ley civil. La responsabilidad que tiene la Iglesia es dar elementos de
juicio que iluminen la sana elección, que toquen a la vez la conciencia
de los candidatos que aspiran a la gestión pública de Alcaldía y
Gobernación.
Teniendo en cuenta lo anterior se recordarán el compromiso del “Respeto
y Tolerancia”: “Renunciamos a toda forma de envidia, agravios, ofensas,
orgullo y prepotencia, reconociendo los valores que a cada cual nos
caracterizan.” Igualmente, teniendo en cuenta la parábola del Buen
Samaritano se apuntará al compromiso del “Servicio “No daremos lugar a
prácticas excluyentes, discriminatorias, ni de nepotismo, entregándonos
por completo al servicio de nuestros conciudadanos”. Se llamará a evitar
las venganzas, a ser honrados y veraces y a procurar el mejoramiento de
la calidad de vida y por tanto prioridad por los vulnerables. En cabeza
del Arzobispo de Cartagena se hará el lanzamiento próximamente.
efraldana@yahoo.com
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