IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



AUTOBALANCE


P. Efraín Aldana S.J.


7 febrero de 2007

 


Cuando pasan las navidades y comienza un nuevo año, brotan en cada persona los recuerdos positivos y negativos más hondos, los triunfos y fracasos, las alegrías y tristezas, las heridas del alma y los momentos de sanación o recuperación.

Es natural que así como las empresas hacen sus balances, los seres humanos hagamos los nuestros. Es interesante notar que para los comienzos de cada año los pueblos celebran sus fiestas principales. Cali, Manizales, Pasto, Turbaco, Sincelejo, Cartagena con la Candelaria, entre otros. Es una forma adelantada de celebrar los carnavales. Ahora nos interesa esa fiesta interior que nos calibra el alma. No se trata de sumar cuantitativamente los triunfos, las victorias y las realizaciones y restarle los fracasos, los temores y las angustias. Es mucho más. Quizás se asemeje a un “mini-juicio” escatológico. En otras palabras el auto análisis sobre el amor.

Se trata pues de una auto evaluación para ver hasta qué  punto estamos aceptándonos, todavía más, si nos sentimos felices con lo que somos y tenemos, con nuestra actuación en la vida, con la relación con los otros. Es un test sobre la realización del amor en nosotros. ¿Nos gusta la vida como la llevamos? ¿Si Dios me pidiera la vida, en este momento, qué haría? A alguien se le realizó esta pregunta: ¿que haría, si en ese instante dejara de existir y El contestó que seguiría haciendo lo que estaba haciendo. Es saber vivir el “ahora”. Estar con gozo en el momento actual, ligado a un manantial  inagotable que brota desde el fondo de uno mismo.

Este auto análisis comienza por detectar las heridas y la causa más honda de ellas. Ver cómo se manifiestan, con qué síntomas, circunstancias, personas afectadas, los mecanismos de defensa que he ido montando para no afrontarlas. Es importante saber qué sentimientos de culpa, malsanos, he desarrollado. ¿Qué cosas  no me he perdonado? Se trata, pues, de detectar las veces que no he creído en el amor. ¿Quienes son los grandes provocadores de la causa fundamental de las heridas? Aquí estarán muy presentes: el padre, la madre, los hermanos. Los que han causado los dos extremos: O la falta de amor  o la ausencia de él. Junto a las heridas van brotando los temores, esos miedos que nos paralizan.

En esta revisión de nuestra vida es importante enumerar los triunfos y las personas que nos han fortalecido. Los apoyos que he dado y que he recibido. Las crisis emotivas que se han suscitado. Son los primeros pasos para ir detectando nuestro Manantial. El cual, como regalo divino,  es la voz del ser que está creciendo, que te hace feliz, te llena de paz, de armonía, de solidaridad y transparencia. Es el encuentro con la fuente de agua viva que puede saciar la sed de afecto, de verdad, de hacer justicia, de dar solidaridad, de sentirse útil. A la vez me hace ir descubriendo que el agua no brota solo para mí  sino para los demás.

En ese viaje hacia el fondo de mí mismo tengo que romper las programaciones, las seducciones o engaños que me llevarían a falsas  alegrías, a falsos gozos o seguridades. Aquí es importante el ejercicio de “despertarme”, de pasar de lo mecánico que me rige, de la inconsciencia a la alegre placidez de sentirme en el hoy y el ahora, sin nostalgias o culpas de lo que ya pasó y sin ansiedades por el futuro. Aquí comienzo a aceptarme como soy y a la vez a aceptar a los otros, sin la angustia de cambiarlos. De esta manera me veré irrepetible en la vida, digno de ser amado y de dar amor.

efraldana@yahoo.com

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