IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



BALANCE DEL AÑO


P. Efraín Aldana S.J.


18 de enero de 2008

 

Un indicador de desarrollo económico de 6.5 da muestra de que hubo inversiones que produjeron ganancias a la industria y al comercio. ¿ Pero, se aprovechó para atenuar el hambre y la miseria de los más vulnerables?¿Al menos alcanzó para elevar el nivel de vida de los estratos más bajos de nuestra sociedad? La crisis humanitaria que vivimos en Colombia, especialmente en la Costa Caribe y Pacífica, da respuesta a las preguntas anteriores-

Conjuntamente con lo anterior podemos constatar que el 2007 fue el año del gran destape de la “parapolítica”. Son 60 los congresistas señalados, de los cuales 16 están en prisión. Pero al final del año hemos notado un congelamiento del proceso de justicia por parte de la Fiscalía y de la Corte. Nuestro pueblo colombiano tampoco ha acabado de asimilar lo que significa el descubrimiento de tanto exterminio sistemático, la atrocidad con que se han realizado miles de muertes perpetradas con sevicia y premeditación. Las fosas comunes, atestadas de miembros mutilados, dan cuenta de una “brutalidad” encarnizada realizada por guerrillas, paramilitares y en los mismos cuarteles de las fuerzas armadas o permitida u ordenada por ellos. Queremos pedirle justicia, verdad y moralidad a la guerrilla y no respondemos con la altura ética conveniente.

Esta falta de armonía social, institucional e individual ha frenado el inicio de un auténtico intercambio humanitario. Podría iniciarse un proceso de verdadera humanización del conflicto armado, con los tres seleccionados para abrir el boquete: Emmanuel, Clara y Consuelo. La barbarie y la mentira de las FARC se atenazan por la corrupción paramilitar y por el silencio cómplice de quienes podrían ser testigos de la vida digna. Por el contrario la estamos dejando sepultar.

Los analistas hablan de una transformación total en la vida de los colombianos. Como las causas de esa violencia son tan múltiples, sociales, ecológicas, culturales, aún psicológicas y éticas, su solución también ha de ir en la misma vía. Así proponen una “ecología de la acción”, que constaría de reformas: de la Sociedad, del espíritu (educación), de la vida y de la ética.

La reforma de la civilización consiste en que los otros son dignos de respeto. La reforma del espíritu o educación, es ante todo una mirada nueva, transparente, sobre la vida, que incluye un nuevo aprendizaje más práctico para la vida, más comunitario e integral. La reforma de la vida es una construcción nueva de la existencia que le de el valor que requiere el cuerpo, lo simbólico y lo ambiental. La reforma ética consiste en salirnos del individualismo y acentuar el altruismo, la trascendencia, la solidaridad y la gratuidad.

Lo anterior nos exige una tarea personal, social y comunitaria que se basa en apostarle al Espíritu, como irradiación de la armonía, de la energía amorosa que trasforma a las personas individualmente y establece una sinergia, como un halo envolvente, que debe ser alimentado por la sencillez, la honradez, la nobleza de las intenciones. Creer, en lo concreto, que la fuerza encendida de lo divino está escondida en cada uno y en el  universo. Yo y los demás estamos llamados a ser uno. Es claro que las pasividades negativas, esos efectos del mal, destructivos de la vida también actúan. Debemos fortificar lo positivo, bajar a los demás de las cruces, combatir el engaño, la mentira, no tolerar los encubrimientos de la belleza de la vida. Cultivar lo que promueve la autoestima, el diálogo sin cartas escondidas.

efraldana@yahoo.com

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