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Claver es Patrono de la
defensa de los Derechos Humanos en Colombia. Las preguntas que de
inmediato nos hacemos serían: ¿Por qué se escogió a Pedro Claver como
testigo de esa misión? y ¿Qué nos está pasando a los colombianos para
ser los protagonistas de estas nuevas formas de esclavitud?
Recuerdo que desde
pequeño su vida me conmovió. Este misionero catalán, nacido en Verdú
(Lérida), llegó a Cartagena en 1610, cuando cumplía 30 años. Después de
estudiar teología en Santa Fe de Bogotá, es ordenado sacerdote en 1616.
Consagró toda su vida a la atención de los esclavos. Ese gesto
permanente de su existencia: arrodillado ante el negro para vendar sus
llagas y alentar su espíritu, estuvo revelando a los cuatro vientos la
dignidad sagrada de ese ser humano. Los defendió no tanto con denuncias,
tutelas o proyectos de ley, sino con su vida. La entregó segundo tras
segundo por esa causa, hasta quedar paradójicamente paralizado, casi los
últimos 4 años de su existencia. Sus acciones, más que las palabras,
atestiguaban su misión. Él mismo decía: “Primero tenemos que hablar con
el lenguaje de nuestras manos”. En el confesionario le daba la
preferencia a los negros y negras, lo mismo que en sus visitas.
Trasladados al contexto de su época, cuando se dudaba si ellos tenían de
verdad alma, el comportamiento de Claver de por sí ya era profético.
Cuando Pedro Claver
trataba de sanar con sus manos el dolor y las heridas de los negros
esclavos, expresaba a la vez su deseo de curar las heridas de la
sociedad de su tiempo.
Claver era el hombre de
la misericordia permanente, invadida de ternura. Durante 14 años, costal
al hombro, visitó todos los días al pobre negro abandonado cerca de la
Iglesia de Santo Domingo, llevándole vestidos, tabaco y frutas.
Igualmente visitaba cada día a la viejita que vivía en una choza cerca a
la puerta de Santa Catalina y a la negra Magdalena en el barrio de
Getsemaní.
Hace pocos meses la
televisión francesa filmó un cortometraje sobre la actualización de la
vida de Claver. Vino a representarlo un africano, Pierre Claver, cuyo
nombre se lo impuso su padre deseando que fuera sacerdote y misionero.
Hoy en un gran historiador. Después de recorrer los sitios de
desembarco, de venta y reclusión de los esclavos, lo llevamos a la Popa
por Loma Fresca, y al pisar los barrancones que se derrumban, las casas
desechas y los negritos desnudos, se le aguaron los ojos y reclamaba que
después de cuatro siglos continua la esclavitud en forma diversa.
Claver es el patrono de
los Derechos Humanos, que hoy siguen pisoteados en Colombia y Cartagena.
Es cierto que han disminuido los secuestros en un 50%, igualmente las
llamadas pescas milagrosas, pero continúa la impunidad, los asesinatos y
detenciones arbitrarias. Según Amnistía Internacional en el 2005, fueron
asesinados 70 sindicalistas y 7 defensores de los Derechos Humanos.
Varios periodistas han tenido que salir del país amenazados, entre ellos
Hollman Morris. Continúan los desplazamientos y la limpieza social. El
déficit de vivienda alcanza a 2 millones de unidades en el país y es
muy precario el estado en que se encuentra la prestación del servicio
de salud. Otro tanto se puede decir del maltrato infantil, de los 2.000
niños sometidos a la prostitución, del turismo sexual en aumento
permanente y de los miles de niños obligados a cargar un arma para
entrar en la guerra.
San Pedro Claver te
pedimos que sigas inspirando la defensa de la dignidad de la vida.
efraldana@yahoo.com
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