IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

LA COLOMBIATON

P. Efraín Aldana S.J.

27 de septiembre de 2006

 


Al fin el Ministerio de Vivienda y Medio Ambiente le envió a la Personería Distrital la Resolución No.1247 del 30 de junio de 2006, en la cual se presentan los análisis sobre los terrenos contaminados, donde se pretendía realizar la urbanización de la “Colombiaton”. Fueron varios meses de requerimientos permanentes de la Personería para conocer estos resultados.

En resumen, se dictamina que a mediano y a largo plazo, los tóxicos organoclorados y organofosforados, que contienen las pruebas realizadas, ofrecen daños genéticos y cancerígenos. En vista de ello dispone:

1.- Aislamiento total del predio. 2.- Señalización para evitar acceso a él. 3.- Drenajes naturales cercanos por medio de canal colector. 4- Instalación de piezómetros en la zona del colegio de la ciudadela 2000. Todo esto a corto plazo de 1 a 3 meses.

A mediano plazo (6 meses), se dispuso: 1.- Seguimiento epidemiológico en los barrios vecinos de San Fernando, Villa Corelca y Ciudadela 2000. 2.- Remediación de la zona contaminada. A  largo plazo: Contramuestreo y seguimiento epidemiológico.

Al conocer estas medidas tan drásticas nos hacemos unas preguntas. ¿Acaso no conocía el Banco de Colombia ese peligro? ¿La misma empresa Compartir  no estaba enterada, pues era conocido el enterramiento de esos tanques pesticidas por parte de la Federación de Algodoneros? Además, existe una disposición para la construcción que ordena la excavación de apiques para detectar calidad y composición del terreno. En estas pruebas era evidente que hubieran aparecido estos indicios.

¿Por qué no existe presencia de la comunidad beneficiaria y de la fiscalización distrital?: Personería, Defensoría, Contraloría, en el desarrollo del proyecto “Colombiaton”? ¿Los subsidios recibidos por algunos de los beneficiarios de la Colombiaton, por intermedio de Comfamiliar, como los 5.000 millones de las casas construidas, los recaudos posteriores de los que prometieron apoyar en el show televisivo en las playas de la Boquilla y aún los dineros prometidos por el gobierno nacional del fondo de regalías, si están ya recogidos?    

Es triste que los mismos vecinos, quienes están asimilando estos tóxicos de manera invisible y lenta, no reciban la instrucción epidemiológica apropiada para evitar efectos nocivos a mediano y largo plazo. En el Universal del 22 de Septiembre, aparecen todos los entrevistados declarando que le tienen más miedo a las ratas y culebras del monte que a la inhalación de este toxico detectado científicamente. Yo por mi parte si conozco niños que han tenido erupciones en la piel  y mareos. Por ejemplo el nieto de Edulfa Salas, quien estudia en el Colegio de Ciudadela 2000. Algunas mujeres que trabajaron en la construcción de la ciudadela como, Sofía Mercado, pueden dar testimonio de los efectos directos de intoxicación que recibieron.

Todavía nos hacemos más preguntas ¿Por qué Bancolombia no ha cumplido con lo dispuesto por el Ministerio? Cuando se les pregunta, responden que no se pronunciarán al respecto.

Estamos encerrados en Cartagena en la continuación inhumana de la relación con los afrodescendientes que moran en los barrios populares y olvidados. Ellos para la clase dirigente, como en el tiempo de la esclavitud, no tienen alma, y por lo tanto no se les respeta su dignidad. Otras veces los prefieren invisibilizar. Lo que viene pasando con la Colombiaton no tiene nombre. En otro país cualquiera ya hubieran rodado cabezas por incompetencia, dejadez, violación a los derechos humanos y aquí como si nada.

En Cartagena la tierra mejor ubicada y con buenos servicios está acaparada. No existe un plan orgánico de vivienda popular. Hace poco recibimos la visita de directivos del “Proyecto Península de Cantera” de Puerto Rico. Allí el hábitat humano con toda su relación al desarrollo integral sostenible, le puede dar luces al gobierno Distrital y  a las organizaciones que promueven la vivienda popular.

efraldana@yahoo.com

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