IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



CONVULSIÓN PARAMILITAR


P. Efraín Aldana S.J.


20 de Diciembre de 2006

 


Todo el marco legal de la Ley de Justicia y Paz, como permanentemente ha sido denunciado, es incompatible con las obligaciones internacionales, por la impunidad que engendra, el poco esclarecimiento de la verdad y la escasa Reparación. En este sentido muchas víctimas han considerado que sólo se les entrega una indigna compensación como Reparación. Además, como está diseñado, no contribuyó al desmonte eficaz de las estructuras paramilitares. Igualmente se han colado peligrosos narcotraficantes. Así, todos los factores que crearon el paramilitarismo siguen intactos.

Por otra parte el costo de todo el proyecto ha sido muy elevado. Del 2003 al 2006 se han invertido unos $ 492.789 millones. Tenemos entonces que atender a un desmovilizado y su familia está costando $ 38 millones.

Pero, como contragolpe, se están destapando muchas verdades. Va resultando cierta la aseveración de Salvatore Mancuso y Vicente Castaño, quienes aseguraban que más del 35% del Congreso era controlado por ellos. Esto, en números redondos nos acerca a la cifra de 90 congresistas implicados. El remezón ha comenzado por la costa atlántica, especialmente Sucre, Córdoba, Cesar y Atlántico. Todavía faltan otros, de los mismos departamentos, como también del Magdalena, Guajira y Bolívar. Vendrán, bien pronto, los senadores y representantes de Antioquia, Valle, Eje Cafetero, Arauca y Caquetá, principalmente. Detrás de ellos estarán haciendo fila gobernadores, alcaldes, diputados, concejales, funcionarios de instituciones gubernamentales, empresarios, financistas, fiscales y miembros de las fuerzas armadas.

Resulta incomprensible que bajo la gestión fiscal del Dr Luís Camilo Osorio no se diera curso a las investigaciones que hoy se adelantan. Es muy cierto que la corrupción descarada en los organismos del Estado, el influjo del narcotráfico, los atentados contra la dignidad de la vida, las fosas clandestinas no es una realidad de los últimos tiempos. Hemos vivido la amargura de sufrir los estragos de esas dinámicas perversas que al acumular el poder económico y político de unos pocos han deteriorado la dignidad de la vida de las mayorías. La codicia insaciable de esta fuerza paramilitar con sus aliados  ha causado dolor, sangre y miseria.

Hoy lo inusitado e impactante ha sido ir descubriendo esta masa ignominiosa que abraza a tantos espacios de la vida nacional. Al borde del fracaso del Proyecto de Justicia y Paz se va descubriendo que la postema tiene raíces y ramificaciones impresionantes. Ha penetrado las instituciones, a muchos gremios, ha sobornado al poder judicial, ha manipulado la participación ciudadana. Se han tragado la inversión pública para la salud. Han participado en múltiples magnicidios. Han seducido a miles de jóvenes del campo y la ciudad para enrolar sus filas, ofreciendo más dinero que la guerrilla. Y ahora muchos desmovilizados se encargan de realizar “limpiezas sociales” en los barrios populares de varias ciudades del país o se conforman comités o cooperativas de vigilancia.

Como siempre los pobres del campo y la ciudad  siguen recibiendo los peores coletazos. Miremos los pueblos de las riberas del Magdalena, del Río Sinú o los barrios subnormales de grandes ciudades sumidos en la miseria y el olvido.

efraldana@yahoo.com

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