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Existe una relación muy íntima entre el cuerpo humano
y el cuerpo social. Cuando San Pedro Claver trataba de sanar las heridas
y el cuerpo llagado de los esclavos, a la vez trataba de intervenir en
la sociedad discriminante de su tiempo. Algunos censuran a este Santo
por no haberse pronunciado contra la esclavitud. Pero precisamente al
arrodillarse Pedro Claver ante el negro esclavo estaba proclamando a los
cuatro vientos, a toda la sociedad, que ese hombre maltratado y deshecho
era un hijo de Dios, con su dignidad inviolable.
Debemos tener presente que Jesús asumió en su cuerpo
roto todos los estragos de la maldad humana. Cuando se presenta el caso
de la curación del leproso lo manda a que la comunidad lo incorpore a
ella A la vez sus acciones, que sanaban las dolencias físicas, estaban
vinculadas con su palabra profética dirigida a los responsables del bien
común: judíos o paganos. En el tiempo de Jesús existía una sociedad que
tocaba los dos extremos. Por un lado los escribas y fariseos, del mundo
judío, eran sepulcros blanqueados: tenían la corrupción por dentro. Los
publicanos y los paganos llevaban una vida libertina, donde reinaba una
corrupción moral. El mensaje de salvación iba dirigido para ambos. Era
necesario que la sociedad entera cambiara, que se fuera fraguando un
Hombre Nuevo.
Tras la muerte y resurrección de Jesús, los apóstoles
y los demás cristianos siguieron procurando la sanación de los males
personales y de la estructura social imperante. El sólo hecho de la vida
sana, llena de amor fraterno de las primeras comunidades era una
denuncia contra la injusticia reinante.
Cuando una sociedad marcha carcomida por la
corrupción, la inoperancia, los vicios de los dirigentes, falta de
orientación ética, se va generando un medio ambiente roto, contaminado;
los servicios públicos de salud, de vivienda, de transporte, llegan a
ser deficientes y afectan a la vida humana personal. Por el contrario,
cuando comienzan a figurar personas que atienden la salud de su cuerpo y
el de sus semejantes, esta armonía se irradia en el entorno social. De
esta manera las comunidades locales comienzan a desarrollarse y a crecer
en participación comunitaria, en creatividad, en acciones públicas
beneficiosas para todos.
Teilhard de Chardin ha manifestado que el cuerpo
humano es síntesis del universo material. Nos atrevemos también a decir
que la persona humana, integralmente es una réplica de la sociedad donde
vive. Esto para nosotros constituye un gran desafío. Debemos trabajar en
la educación, caminando con los dos pies. Con el uno intentaremos
avanzar en un crecimiento interior, de valores personales, que nos hagan
sentir con un Yo pleno y con el otro pie hemos de participar en la vida
de lo público, en la construcción de ciudadanía. Es importante que los
dos pies estén articulados al resto del cuerpo, donde se armoniza o se
organiza todo el desempeño personal y comunitario. No olvidemos que por
todo el cuerpo físico y espiritual, personal y comunitario fluye una
energía que es la “lo cultural”. Es esa fuerza que nos hace vibrar,
celebrar, soñar y vivir alegre y gozosamente.
Lo anterior nos puede revelar lo que pasa en el
mundo, en Colombia y en nuestra ciudad. El gran desafío es saber
trabajar a nivel de lo personal y simultáneamente en lo comunitario o
estructural. Así podremos contribuir a la creación de un Hombre Nuevo,
en medio de una Nueva Sociedad. La equidad, la justicia, la paz, el
sentido positivo de la vida, debe reinar en ellos.-
efraldana@yahoo.com
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