IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



DIGNIDAD DE LA VIDA

P. Efraín Aldana S.J.


4 de julio de 2008

 

La resurrección alegre y contagiosa, manifestada en el rostro de Ingrid Betancourt y de sus familiares es un signo de lo que significa la dignidad de la vida. Pero falta ver resplandecer a otros miles de rostros. El espectro siniestro de la barbarie todavía recorta las alegrías. Siguen apareciendo los cuerpos masacrados o los que nadie sabe a donde fueron a parar. Es cierto que toda comparación es incompleta, pero puede enseñarnos mucho.

Hace pocas semanas en el Metro de París me extrañó mucho un freno repentino sin llegar a ninguna estación. Le pregunté a la amiga que me acompañaba y me explicó que cada vez que hay una persona lesionada se paralizaba toda la línea del metro. Recordemos la movilización de millones de españoles ante el atentado de “Atocha”, la central de trenes de Madrid. O las atenciones, en materia de salud, incluyendo medicinas y hospitalización, que recibe cualquier ciudadano europeo. Me pareció muy curiosa la forma como cualquier ambulancia se desplazaba, llevando heridos: las sirenas recordaban las angustias de la Cruz Roja en su afán de salvar vidas, en medio de la segunda guerra mundial, la cual cobro la vida de cerca de 60 millones de seres humanos. ¿Cómo pudo todo un continente recuperarse rápidamente de la devastación y el hambre?

Responder la pregunta anterior es algo muy difícil y complejo. Haremos notar lo más importante. Indudablemente el “Plan Marshall” jugó un papel importante. La misma solidaridad interna, en cada país y entre todos ellos. Pero además portaban una herencia sagrada humana y cultural. Durante siglos habían sabido valorar su historia, sus expresiones culturales del arte musical, pictórico, arquitectónico, principalmente y habían encontrado los espacios adecuados para su desarrollo. Además recibieron el apoyo de reyes, príncipes, emperadores, mecenas y de la misma demanda cultural del pueblo. No solo existieron los grandes compositores y artistas geniales apoyados por el Estado sino juglares apoyados por gremios y asociaciones. Las habilidades geniales eran reconocidas e impulsadas.

La memoria negativa o positiva ayuda en el crecimiento. La una nos enseña los errores, la otra descubre nuestros aciertos y valores para transformarnos. De verdad el paraíso no esta en el pasado, sino en el futuro, al cual vamos arribando entre lágrimas y sonrisas, entre saltos y caídas. Eso si, en ese ascenso mucho mas que lo técnico es importante lo que se arrastra desde el fondo, llámese humano, espiritual o artístico. Los tres están interconectados y la cultura, como cultivo de la vida los invade a todos. El arte es cultura que hace trascender la existencia volviéndola mas humana.

En nuestro desafió colombiano para defender la dignidad de la vida, tenemos que apoyar el desarrollo cultural. La pintura, la música en todas sus expresiones, la danza, el teatro, las artesanías, ellas hay que estudiarlas y exponerlas. Nuestra memoria histórica y cultural debe dinamizarse.

Hay que apoyar la creación de conjuntos, agrupaciones sinfónicas, ballet, orquestas, escuelas de ritmo, conservatorios, museos, salas deportivas y recreativas, muestras de gastronomía, cultivo de costumbres familiares, entre otras acciones culturales. Toda la gesta liberadora del pueblo de Israel, se alentaba con el canto de himnos como el de Moisés, Judith y Devora. Los salmos siempre han sido formulas no solo de alabanza sino de sanación. Igual sentido tienen los mantras orientales.

Si queremos que proliferen las caras relucientes como la de Ingrid y los otros liberados, recatando la dignidad de la vida, vayamos formando mujeres y hombres nuevos impregnados de la savia de la cultura.

efraldana@yahoo.com

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