IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

EL PERIODISMO

P. Efraín Aldana S.J.

4 de agosto de 2006

 


Hoy más que nunca, los medios de comunicación están en el ojo del huracán. No sólo son transportadores del hecho noticioso, sino actores implicados.

Cuando Colombia se debate en un conflicto interminable, estos comunicadores juegan un papel importante, definitivo. Una noticia puede salvar o condenar, levantar o hundir.

Algunos medios informativos se ven más preocupados por presentar la chiva, acosando a las familias de las víctimas involucradas en noticias fatales, que por profundizar y resaltar la defensa de la dignidad humana y el hecho mismo.

El monopolio que ejercen los grandes medios de comunicación, es causa  principal de lo anterior. Se hace necesario fomentar una ética ciudadana en los comunicadores y un proceso de comunicación alternativo.

Es preciso saber llegar a las fuentes oficiales y no oficiales. Hemos sido formados leyendo una historia virtual. Nos han hecho sentir los herederos de proezas que nunca realizaron y de glorias inmerecidas.

Sostenemos que el comunicador ha de ser como el sacerdote de la sociedad civil, portador así de la buena noticia, de la esperanza y la justicia, descubriendo la verdad sobre la realidad, no sobre el fraude y la mentira. De todo suceso hay que desentrañar el sentido positivo. Esta verdad  está íntimamente relacionada con el bien común y la defensa de la vida. La realidad objetiva necesita ser descubierta, investigada analizada y amplificada dentro de  un contexto del bien común para que la dignidad de la vida resplandezca.

Por causa del control económico, por parte de los grandes medios, los periodistas están siendo atrapados por una fidelidad vertical y muchas veces  sacrifican la verdad, invisibilizando  hechos reales. Para poder liberarse de las presiones anteriores seria importante abrir camino al periodismo alternativo, sin que el comunicador se desligue de los medios masivos de radio, prensa o televisión a los que puede estar vinculado. Y para dar pasos firmes en esta línea es muy importante un trabajo en equipo.

En los últimos años, entre locutores, periodistas y reporteros han sido 115 los que han sido asesinados en Colombia. Los nombres de Diana Turbay, Jaime Garzón, Guillermo Cano, Jorge Enrique Pulido encabezan esta lista de mártires de la verdad. Es un signo de cómo se ha pisoteado la libertad de expresión.

Celebrar el día de los periodistas en víspera de la fiesta de la independencia es reconocer su misión libertaria. Hemos tenido que pagar un costo muy alto para descubrir corrupciones, injusticias, sobornos, manipulaciones, mordazas a la verdad, a fin de abrirnos dolorosamente un futuro de mayor honestidad en la gestión pública y privada, de transparencia en las instancias democráticas y de defensa a los más vulnerables y olvidados de la patria.

Luís Espinal periodista y sacerdote jesuita, martirizado en Bolivia  decía insistentemente: “Somos antorchas que no tenemos sentido si no  ardemos”. El Periodista ha de ser luz en medio de las tinieblas pero necesita sacrificarse  para hacer resplandecer la verdad, la justicia  y la vida.

Quiero hacer llegar mi felicitación a todos los periodistas y en especial a esos amigos de quienes conozco sus esfuerzos y desvelos para cumplir esta misión peligrosa y exigente.

Con esta filosofía se constituyó un grupo en el Pozón  con el nombre de “nuestro esfuerzo”, que luego se convirtió en una gran concentración escolar de 1.500 niños. Lo mismo en el Olaya el grupo inicial de “futuros valores”, con unos 400 niños, pasó a ser una concentración escolar, que hoy cuenta con 1.500 alumnos. En el año 2004 los egresados se organizaron para apoyar la obra con su testimonio y su respaldo. En Barranquilla este Proyecto obtuvo el impulso como otra obra paralela, bajo la inspiración de Socorro Gracia de Vélez. Tere de Berrío con su fragilidad y sencillez se hizo instrumento de la acción del  Espíritu. La Asociación Futuros Valores sigue viva y trabajando por los niños de la calle.

efraldana@yahoo.com

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