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Hoy más que nunca, los
medios de comunicación están en el ojo del huracán. No sólo son
transportadores del hecho noticioso, sino actores implicados.
Cuando Colombia se
debate en un conflicto interminable, estos comunicadores juegan un papel
importante, definitivo. Una noticia puede salvar o condenar, levantar o
hundir.
Algunos medios
informativos se ven más preocupados por presentar la chiva, acosando a
las familias de las víctimas involucradas en noticias fatales, que por
profundizar y resaltar la defensa de la dignidad humana y el hecho
mismo.
El monopolio que
ejercen los grandes medios de comunicación, es causa principal de lo
anterior. Se hace necesario fomentar una ética ciudadana en los
comunicadores y un proceso de comunicación alternativo.
Es preciso saber llegar
a las fuentes oficiales y no oficiales. Hemos sido formados leyendo una
historia virtual. Nos han hecho sentir los herederos de proezas que
nunca realizaron y de glorias inmerecidas.
Sostenemos que el
comunicador ha de ser como el sacerdote de la sociedad civil, portador
así de la buena noticia, de la esperanza y la justicia, descubriendo la
verdad sobre la realidad, no sobre el fraude y la mentira. De todo
suceso hay que desentrañar el sentido positivo. Esta verdad está
íntimamente relacionada con el bien común y la defensa de la vida. La
realidad objetiva necesita ser descubierta, investigada analizada y
amplificada dentro de un contexto del bien común para que la dignidad
de la vida resplandezca.
Por causa del control
económico, por parte de los grandes medios, los periodistas están siendo
atrapados por una fidelidad vertical y muchas veces sacrifican la
verdad, invisibilizando hechos reales. Para poder liberarse de las
presiones anteriores seria importante abrir camino al periodismo
alternativo, sin que el comunicador se desligue de los medios masivos de
radio, prensa o televisión a los que puede estar vinculado. Y para dar
pasos firmes en esta línea es muy importante un trabajo en equipo.
En los últimos años,
entre locutores, periodistas y reporteros han sido 115 los que han sido
asesinados en Colombia. Los nombres de Diana Turbay, Jaime Garzón,
Guillermo Cano, Jorge Enrique Pulido encabezan esta lista de mártires de
la verdad. Es un signo de cómo se ha pisoteado la libertad de expresión.
Celebrar el día de los
periodistas en víspera de la fiesta de la independencia es reconocer su
misión libertaria. Hemos tenido que pagar un costo muy alto para
descubrir corrupciones, injusticias, sobornos, manipulaciones, mordazas
a la verdad, a fin de abrirnos dolorosamente un futuro de mayor
honestidad en la gestión pública y privada, de transparencia en las
instancias democráticas y de defensa a los más vulnerables y olvidados
de la patria.
Luís Espinal periodista
y sacerdote jesuita, martirizado en Bolivia decía insistentemente:
“Somos antorchas que no tenemos sentido si no ardemos”. El Periodista
ha de ser luz en medio de las tinieblas pero necesita sacrificarse para
hacer resplandecer la verdad, la justicia y la vida.
Quiero hacer llegar mi
felicitación a todos los periodistas y en especial a esos amigos de
quienes conozco sus esfuerzos y desvelos para cumplir esta misión
peligrosa y exigente.
Con esta filosofía se
constituyó un grupo en el Pozón con el nombre de “nuestro esfuerzo”,
que luego se convirtió en una gran concentración escolar de 1.500 niños.
Lo mismo en el Olaya el grupo inicial de “futuros valores”, con unos 400
niños, pasó a ser una concentración escolar, que hoy cuenta con 1.500
alumnos. En el año 2004 los egresados se organizaron para apoyar la obra
con su testimonio y su respaldo. En Barranquilla este Proyecto obtuvo el
impulso como otra obra paralela, bajo la inspiración de Socorro Gracia
de Vélez. Tere de Berrío con su fragilidad y sencillez se hizo
instrumento de la acción del Espíritu. La Asociación Futuros Valores
sigue viva y trabajando por los niños de la calle.
efraldana@yahoo.com
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