IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



EL POZO INTERIOR


P. Efraín Aldana S.J.


29 enero de 2007

 


Existe un adagio oriental que dice: “Aunque se cambie de país, el pozo sigue siendo el mismo” Queriendo expresar que aunque cambien las condiciones externas, las relaciones personales, humanas o sociopolíticas,  la fuente inagotable de sus recursos y valores interiores, esa no ha de cambiar.

Aunque sí debemos tener muy en cuentea la relación del “pozo” con su entorno. Cada vez más las condiciones externas, sociales, políticas, económicas y ambientales influyen en la “utilidad” del “pozo” Comenzando por el hecho de que lo ecológico está en íntima relación con el manantial de agua que ha de brotar de dicho “pozo”. Las aguas contaminadas, el mal uso del medio ambiente, los residuos tóxicos y elementos perturbadores de la armonía cósmica, claramente afectan el grado de riqueza que se pueda extraer de un “pozo”. Por otras parte los manejos estatales, también afectan enormemente  la calidad del “pozo”. La lucha por el control de la tierra, de sus recursos, engendra violencias que tornan amarga el agua del “pozo”. Otras  veces va a ser el grado de participación ciudadana, pues el manejo del “pozo” no es una acción mágica sino resultado de la interacción humana. Lo mismo se puede decir del acceso  al pozo, su conservación, y de la libertad para extraer de él  lo mejor de sus riquezas.

El ejemplo anterior debemos aplicarlo a Colombia. Se puede dar una bonanza económica, como  ha sido el caso del 2006 con un 6% de crecimiento económico y sin embargo en lo social, en la participación ciudadana, aún en el empleo, en los servicios, y especialmente en la paz, no se dieron resultados significativos. Esto nos indica que estamos necesitando tener en cuenta los parámetros éticos, ahí tomamos el caso  de la parapolítica.

Cada persona tiene su pozo interior. Allí se encuentra la fuente inagotable de la vida divina que se trasmite como amor, transparencia, sencillez, honestidad, solidaridad, respeto, servicio desinteresado, defensa de la justicia y la verdad. En fin, todos esos valores claves para el desarrollo de la vida plena. Esa sabiduría escondida hay que aprenderla a manejar en el silencio de la oración, de la paciencia, de la reconciliación con uno mismo y con los demás, sin que esto afecte a la verdad y a la justicia. Por el contrario, la auténtica reconciliación robustece el imperio de la verdad y de la dignidad de la vida.

Para un adecuado accionar en el conocimiento interior y el desarrollo de sus virtualidades, es necesario ir acabando con los engaños de los falsos ídolos, con las programaciones, que nos han hecho asimilar desde niños, con los miedos que nos paralizan o nos hacen brotar la ira. Especialmente debemos aprender a utilizar la mediación del cuerpo, en la armonización, por la relajación, y su gestualidad digna y transformadora, en la construcción colectiva de lo público.  Este proyecto en la utilización del “pozo” irá transformando las estructuras económicas, sociales, culturales y ambientales, desde abajo, desde  la participación de la misma gente.

El manejo del “pozo” nos ha de llevar a una reforma ética, la cual ha de impactar lo sociopolítico y ambiental. Seguir  con las salidas de “Justicia y Paz”, lo Tributario, la Reforma a la Salud,  sin tener en cuenta la utilización de esos “pozos” de la vida, sería algo lamentable, Sin esta estrategia el desarme de los “paras” quedaría sin tocar su estructura  de fondo; las reformas electorales seguirían invadidas del clientelismo, la salud mantendría el desgaste de su funcionamiento deshumanizado. Que los “pozos” nos ayuden a visualizar el futuro-

efraldana@yahoo.com

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