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Existe un adagio
oriental que dice: “Aunque se cambie de país, el pozo sigue siendo el
mismo” Queriendo expresar que aunque cambien las condiciones externas,
las relaciones personales, humanas o sociopolíticas, la fuente
inagotable de sus recursos y valores interiores, esa no ha de cambiar.
Aunque sí debemos tener
muy en cuentea la relación del “pozo” con su entorno. Cada vez más las
condiciones externas, sociales, políticas, económicas y ambientales
influyen en la “utilidad” del “pozo” Comenzando por el hecho de que lo
ecológico está en íntima relación con el manantial de agua que ha de
brotar de dicho “pozo”. Las aguas contaminadas, el mal uso del medio
ambiente, los residuos tóxicos y elementos perturbadores de la armonía
cósmica, claramente afectan el grado de riqueza que se pueda extraer de
un “pozo”. Por otras parte los manejos estatales, también afectan
enormemente la calidad del “pozo”. La lucha por el control de la
tierra, de sus recursos, engendra violencias que tornan amarga el agua
del “pozo”. Otras veces va a ser el grado de participación ciudadana,
pues el manejo del “pozo” no es una acción mágica sino resultado de la
interacción humana. Lo mismo se puede decir del acceso al pozo, su
conservación, y de la libertad para extraer de él lo mejor de sus
riquezas.
El ejemplo anterior
debemos aplicarlo a Colombia. Se puede dar una bonanza económica, como
ha sido el caso del 2006 con un 6% de crecimiento económico y sin
embargo en lo social, en la participación ciudadana, aún en el empleo,
en los servicios, y especialmente en la paz, no se dieron resultados
significativos. Esto nos indica que estamos necesitando tener en cuenta
los parámetros éticos, ahí tomamos el caso de la parapolítica.
Cada persona tiene su
pozo interior. Allí se encuentra la fuente inagotable de la vida divina
que se trasmite como amor, transparencia, sencillez, honestidad,
solidaridad, respeto, servicio desinteresado, defensa de la justicia y
la verdad. En fin, todos esos valores claves para el desarrollo de la
vida plena. Esa sabiduría escondida hay que aprenderla a manejar en el
silencio de la oración, de la paciencia, de la reconciliación con uno
mismo y con los demás, sin que esto afecte a la verdad y a la justicia.
Por el contrario, la auténtica reconciliación robustece el imperio de la
verdad y de la dignidad de la vida.
Para un adecuado
accionar en el conocimiento interior y el desarrollo de sus
virtualidades, es necesario ir acabando con los engaños de los falsos
ídolos, con las programaciones, que nos han hecho asimilar desde niños,
con los miedos que nos paralizan o nos hacen brotar la ira.
Especialmente debemos aprender a utilizar la mediación del cuerpo, en la
armonización, por la relajación, y su gestualidad digna y
transformadora, en la construcción colectiva de lo público. Este
proyecto en la utilización del “pozo” irá transformando las estructuras
económicas, sociales, culturales y ambientales, desde abajo, desde la
participación de la misma gente.
El manejo del “pozo”
nos ha de llevar a una reforma ética, la cual ha de impactar lo
sociopolítico y ambiental. Seguir con las salidas de “Justicia y Paz”,
lo Tributario, la Reforma a la Salud, sin tener en cuenta la
utilización de esos “pozos” de la vida, sería algo lamentable, Sin esta
estrategia el desarme de los “paras” quedaría sin tocar su estructura
de fondo; las reformas electorales seguirían invadidas del clientelismo,
la salud mantendría el desgaste de su funcionamiento deshumanizado. Que
los “pozos” nos ayuden a visualizar el futuro-
efraldana@yahoo.com
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