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El Banco de Colombia ha
aceptado su responsabilidad, hasta el momento. Por lo tanto se
compromete a recibir las 280 casas a medio construir, bajo la inversión
de 5.000 millones de pesos que ha realizado la empresa “Compartir”.
Tampoco va a recibir los 2.000 millones, como precio del lote. Por
último, sin mucha precisión, se compromete a “descontaminación” del
predio. Coincidencialmente ha sido la misma propuesta que sugirió Arturo
Calle, en reunión con periodistas en el Universal de Cartagena.
Por su parte el
Distrito de Cartagena se compromete a seguirle pagando los $ 160.000
cada dos meses a las 200 familias que habían quedado en los albergues,
tras el invierno de noviembre del 84. Nada más justo y humano; sin
embargo los beneficiarios de la Ciudadela Colombiaton no están
recibiendo subsidio alguno. Este subsidio fue adjudicado a los
beneficiarios de “Corvivienda”. Fue el resultado de una dura lucha, en
la cual el Dr. Fabio Castellanos, Personero Distrital, jugó un papel
importante.
La construcción del
proyecto habitacional de la “Colombiaton” nos deja muchas preguntas
hacia el pasado y otras hacia el futuro. Primero, era suficientemente
conocido que en ese terreno, se habían enterrado tanques plaguicidas y
funguicidas, pertenecientes a la Federación Nacional de Algodoneros,
desde 1980. Cuando se intentó construir por ese sitio el Centro de
Abastos, hubo protesta general entonces preguntamos: ¿Por qué se hizo
allí esa negociación?
El Ministerio de
Ambiente, Vivienda, y desarrollo territorial ha tenido un comportamiento
ambiguo, carente de sentido técnico y supremamente lento y
desorganizado. Ya desde julio del 94, el INDERENA Regional Bolívar,
ordenó la suspensión de la licencia ambiental de la construcción de la
Ciudadela 2.000, en su V etapa, por la aparición de los órgano
fosforados y clorados, supremamente tóxicos para el organismo.. En
Febrero de 1995, el Ministerio, ordenó la suspensión de dicha
construcción. Precisamente esta V Etapa va a ser parte de la célebre
Colombiaton.
Ya el 19 de julio de
2005, el EPA Cartagena ordenó la suspensión, esta vez de la ciudadela
Colombiaton, por nuevos escapes de estos gases terriblemente nocivos. El
Ministerio ordenó el análisis de sólo 5 muestras, confiadas ala
organización PNUMA, de las Naciones unidas. Como resultado de esta
investigación se recomendaba:- Todas las áreas deben ser cubiertas con
cemento en espesores que minimicen la interacción con el suelo por parte
de la población.- No es posible la siembra de vegetación directamente en
el suelo.- Se restringe la modificación de las construcciones en lo que
respecta a bases y cimientos. Mejor dicho, se deseaba que vivieran como
astronautas, Cuando el Viceministro le tocó enfrentarse a la prensa
local y a los mismos beneficiarios no supo ni que decir. Es interesante
hacer notar que cuando la Dra. Elena Stashenko, directora del Centro de
Investigación en Biomoléculas de la UIS, pide una visita de inspección
al laboratorio de Monitoreo Ambiental, donde se realizaban las
pruebas, se le negó la entrada.
Lo más raro de todo
este enredo es el hecho que luego que el Presidente de la República
manda detener la construcción, enseguida sí se dispone de un sondeo
técnico de toda el área a través de 288 nuevas excavaciones o “apiques”.
Sin haber hecho publicidad de nada, el Banco de Colombia tomó las
decisiones enumeradas anteriormente. ¿Por qué tanto hermetismo? ¿Por qué
tanta demora en perjuicio de los futuros beneficiarios?¿Mientras se hace
limpieza general de todo el predio de la Colombiaton, acaso no están en
peligro los casi mil niños de la institución educativa Ciudadela 2.000?
¿Esta vez la misma Comunidad y la Personería no han a formar parte de la
Comisión de Veeduría? ¿Qué criterios se van a manejar para que el nuevo
lote no vaya a tener inversiones cuantiosas de infraestructura? ¿Las
1.200 familias perjudicadas por la tardanza, las negligencias del
Ministerio y de los constructores, no van a recibir su justa reparación?-
efraldana@yahoo.com
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