IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

FUTUROS VALORES

P. Efraín Aldana S.J.

28 de Julio de 2006

 


Tere Mendoza de Berrío fue la mujer visionaria, de corazón grande, de mirada viva y alegre. Luchó durante 30 años para ganarle al dolor y a la muerte. Estuvo 30 años desahuciada, con un diagnóstico muy grave. Esta resistencia espiritual la hizo sensible, creativa y tenaz.

Recuerdo que en mis últimos encuentros con Teresita, siempre me tenía una sorpresa: -“Mira Pachito, acabo de encontrar esta terapia para aliviar tal  dolor”. “Ahora ya puedo vivir sin el ‘bazo’ ”-había perdido este órgano y en los Estados Unidos le habían dicho que era clave para su salud. Así, con su vitalismo y fortaleza espiritual se mantenía con energía, pero para ayudar a los demás. Practicaba el Yoga, con su grupo propio, la Acupuntura, la Digitopuntura, el Reiki, las Esencias Florales y especialmente la Oración cristiana. Siempre decía. –“Cuando el Dr. Luis Guillermo Velez me pone sus manos, se me quitan todos los dolores”.  Un día el Señor calmó para siempre sus dolores físicos, con un abrazo de amor eterno. Como ella lo pidió, salimos en una lancha para esparcir sus cenizas en el mar.

Un día, el 30 de Marzo de 1987, se conmovió al ver a dos niños en la calle disputándose un trozo de patilla extraído de un tinaco de la basura. Desde aquí comenzó su gran tarea de reunir a  los gamines, encontrados en los rincones de las calles, para aliviar su desamparo. Recuerdo sus primeros pasos, encaramada en la muralla, con sus primeras colaboradoras, repartiendo almuerzos a niños de la calle. Isabel Pérez Chahín asumió la parte ideológica y organizativa, ayudada por su hermana Sofi, y luego le daría un gran impulso Doña Leonor Guerrero. Se fue formando un grupo de voluntarias, que hoy llegan a 40 y un equipo de formación, pues no sólo se trataba de dar alimentos sino transformación humana en valores, en reconocimiento de la dignidad humana, de las relaciones humanas y sociales.

El 28 de julio de 1998 consiguen su personería jurídica. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, I.C.B.F, les dio la mano. Se constituye un primer Hogar: “La Casita”; posteriormente otra cercana: “Casa Tere”, que ella no alcanzó a conocer.

Se constituyeron equipos de formación -espiritual, salud, convivencia familiar- asesorados por psicólogos, médicos, trabajadoras sociales. La ausencia de amor, desde la primera infancia puede acusar la frustración o la violencia. El manejo de los afectos es clave para la formación de los niños de la calle. Katia, la hija de Tere, me contó aquella experiencia tan linda que expresaba hasta dónde llega el agradecimiento por los afectos que se alimentan. Fue un 31 de Diciembre, cuando Tere estaba recluida en el Hospital Bocagrande. De pronto aparecieron en la habitación 2 gamines. “Bueno, -les preguntaron- y ustedes ¿por dónde entraron?” Ellos sencillamente respondieron: “No nos pregunten más nada, sencillamente no podíamos dejar pasar las doce de la noche sin darle un abrazo a nuestra ‘madre’ ”.

Con esta filosofía se constituyó un grupo en el Pozón  con el nombre de “nuestro esfuerzo”, que luego se convirtió en una gran concentración escolar de 1.500 niños. Lo mismo en el Olaya el grupo inicial de “futuros valores”, con unos 400 niños, pasó a ser una concentración escolar, que hoy cuenta con 1.500 alumnos. En el año 2004 los egresados se organizaron para apoyar la obra con su testimonio y su respaldo. En Barranquilla este Proyecto obtuvo el impulso como otra obra paralela, bajo la inspiración de Socorro Gracia de Vélez. Tere de Berrío con su fragilidad y sencillez se hizo instrumento de la acción del  Espíritu. La Asociación Futuros Valores sigue viva y trabajando por los niños de la calle.

efraldana@yahoo.com

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