IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



JUSTICIA Y REPARACIÓN


P. Efraín Aldana S.J.


15 febrero de 2007

 


Desde la corte de Justicia y Fiscalía se ha seguido develando la verdad, la cual necesita también  de esa Justicia y Reparación de las victimas. Estamos viviendo un momento cumbre de la historia colombiana. Las 4000 y más tumbas, fruto de asesinatos y masacres ya han sido denunciadas y muchas exhumadas.

Los autores físicos e intelectuales ya comienzan a ser señalados. La impunidad se ha quebrado. Ahora quienes tienen miedo son los políticos corruptos y los defensores del verdadero “Terrorismo” que ha estremecido a Colombia.

La codicia, la ceguera del poder, las alianzas macabras del narcotráfico, paramilitares y fuerzas del “orden” establecieron un desorden infame. Sus efectos están superando a los desastres producidos por las guerrillas.

Michael Lapsley, ministro de la Iglesia Presbiteriana, participó activamente en el conflicto segregacionista de Sudáfrica. Le tocó sobrevivir a un atentado en el que perdió sus manos, un ojo y un oído.  El,  víctima de la violencia  prefiere la justicia de la restauración que la del castigo o la venganza. Defiende que “la Justicia debe restaurar las relaciones humanas y no buscar penitencias”. Desafortunadamente, en nuestro país, hasta la seguridad de las víctimas, en su presencia, durante las declaraciones de los victimarios está muy amenazada. Ya tenemos, en 11 días, 3 víctimas inocentes, por esta causa. Además incendiaron la Sede de la Liga de Mujeres Desplazadas de Turbaco. Esto nos hace pensar que aunque el proceso sea largo y tenebroso, debe hacer triunfar la Verdad, el Perdón y la dignidad de la Vida.

Tenemos por delante un gran desafío: Poder encontrar una fórmula colombiana para la Reconciliación. Los pasos necesarios son: La Verdad, la Justicia y al final la Reparación. En nuestra Patria no se han devuelto, ni siquiera, los bienes en poder de los victimarios. Nos atrevemos a decir que la garantía de avanzar en ese proceso desde la búsqueda de la Verdad hasta la Reparación es el cambio del corazón del hombre y además es importante el encuentro de la solidaridad y la  organización de las mismas victimas. Sentir que el dolor los ha unido, que más allá de las pérdidas dolorosas está el valor del afecto y la solidaridad que se recibe de los que también han sufrido como él o ella. Esta recuperación psicosocial ya se ha ido consiguiendo en el caso de “las madres candelarias”, de las “abrazadas”, las “Provísame”. Algo semejante han comenzado a realizar las víctimas de San Onofre. A la vez recordamos la existencia del Movimiento Nacional de Víctimas.

Creemos sinceramente que ante este fenómeno que está comenzando, es todo el país el que debe estar involucrado. De allí la insistencia en la difusión televisiva, aunque sea diferida, de este proceso. A la Verdad no se le debe tener miedo. Claro que debe evitarse la inseguridad de las víctimas, la revelación de intimidades o escenas que ultrajen la dignidad de la vida.

Todavía no hemos alcanzado a comprender la trascendencia del momento que vivimos. Ahora no se trata de hacer miradas en el retrovisor, para enjuiciar quien es peor. Ante todo debemos mirar el futuro, contando con este hoy tan doloroso. Tan poco se trata de enjuiciamientos partidistas. Ante todo es un alto en el camino para escrutar el fondo de las consciencias.

efraldana@yahoo.com

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