IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

LA AMISTAD

P. Efraín Aldana S.J.

18 de septiembre de 2006

 


Es el don divino que sirve de sacramento de la solidaridad humana. Es un regalo y a la vez una conquista. Grandes realizaciones históricas llegaron a realizarse como fruto de la amistad. Jesús llamó a sus colaboradores y a su momento llegó a decirles: “Ya no los llamo siervos sino amigos”.  Lo mismo le aconteció a Ignacio de Loyola, quien convocó a quienes llamó amigos en el Señor, para fundar la Compañía de Jesús.

En el rostro del amigo se revela, como un espejo, nuestra propia personalidad, nuestras fortalezas y debilidades. Aprendemos a apreciarnos más, a aceptar nuestros vacíos, a desarrollar nuestra creatividad. El amigo es el fiscal amoroso de la existencia y el chispazo que aviva nuestro sueño. No es lo mismo oír una bella música o contemplar un hermoso paisaje solo o en compañía. Existe una armonía en los hombres que se potencia al vibrar con lo que emanan los amigos. Las cosas se miran más bellas y los problemas se ven distintos, más manejables o superables.

Cuantas veces la visita de un amigo nos ha sanado dolencias o ha dado fuerzas o luces para encontrar la paz y la alegría del alma. Son como los  emisarios de la grandeza de la vida y defensores de su fragilidad.

Han sido mis amigos quienes en mis noches oscuras han mantenido mis esperanzas. Son como un ungüento que sana muchas heridas. Los amigos revelan ese misterio de la comunión de los santos, que es el misterio sagrado de la unión que traspasa las fronteras de la muerte. Las primeras comunidades cristianas vivieron esta experiencia y por ello sobrevivieron a la persecución y no pasaban ni hambre ni dificultades.

La gran prueba de la amistad es dar la vida por el otro, especialmente por los más vulnerables. Una tarde conté aquellos amigos del alma que habían realizado está acción: llegaron a 22 y ese mismo año tuve que sumar 3 a esa lista. Entre ellos recuerdo a Sergio Restrepo que dio su vida en Tierralta. Allá lo llamaban el amigo de todos.

Cuando llegan estos días de Septiembre, coincidencialmente celebramos también la Semana por la Paz, y el día de los Derechos humanos. Esto  me hace confirmar que la amistad es el mejor medio de defender la dignidad de la vida. Los amigos llegan a ser más que hermanos  pues comparten tanto la grandeza de la vida como los ultrajes que se le infieren.

Siempre he tenido la sorpresa de recibir, en el día de la amistad, noticias de amigos de quienes menos esperaba acordarme. Ese día me siento interconectado por esa red invisible que cubre las coordenadas del mundo. No es casualidad que los mismos amigos sean amigos entre sí.

La amistad es también como el talismán que abre muchas puertas y a la vez descubre tesoros escondidos. Tiene el peligro de aceptar complicidades oscuras, pero otras tantas aglutinan a luchadores por la justicia.

Nacimos para crecer con lazos de amistad para vencer las resistencias de una sociedad que tiende a ser hostil, impersonal, competitiva, tecnificada. Es un desafío vital que debemos asumir para sentirnos más persona, más comunicativos y por lo  tanto más humanos y felices.

Los amigos se convierten en la memoria viva de nuestra existencia.  Un rostro, una voz amiga nos trae evocaciones felices. La amistad se torne en un canto agradecido por la vida.

efraldana@yahoo.com

© 2006