IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

LA ASCENSIÓN

P. Efraín Aldana S.J.

30 de mayo de 2006

 


Jesús subió al Padre para completar la obra salvífica realizada desde la cruz y la resurrección. Luego al enviar el Espíritu Santo sigue extendiendo sobre el mundo esa acción transformadora y plenificante de la vida.

Sólo comencé a penetrar la comprensión de este Misterio santo por la explicación que recibí de Anita, mujer enferma que apenas puede caminar apoyada en su bastón, pobre, sola, pasando hambre, pero siempre sonriente. Una vez les pregunté a varias señoras que se reunían en las faldas de la Popa de Cartagena, qué quería decir “salvarse”. Anita respondió: “Resulta que yo era boquisucia, malgeniada, dura de corazón y cuando alguien se me acercaba me sentía agredida, me llenaba de odio y  parecía que el diablo me visitaba. Ahora es todo lo contrario; experimento una gran felicidad al ver que alguien llega  donde mí, veo a esa persona como resplandeciente. Ese cambio se lo debo al crecimiento de una semillita que un Padre, muy querido, sembró en mi alma y el arbolito ha ido creciendo hasta ser frondoso y bello. Los pajaritos se posan en sus ramas y los que se me acercan encuentran sombra y una amable acogida”. Este relato me resume lo que es la Ascensión del ser humano.

Existe una savia divina que nos va haciendo ascender en la existencia. Esta energía interior equivale al esfuerzo humano como médula sagrada del universo. Pero este esfuerzo no es un mérito propio sino   gratuidad del Padre que amorosamente nos atrae. Se trata de ir cumpliendo ese desafío de destruir tanto el mal  físico como el moral para que  triunfe el amor y la vida plena resplandezca. Muchas veces puede aparecer el dolor, el sufrimiento y hay que aprender a transformarlo con la fuerza espiritual y con la técnica científica.

El ascenso en un mundo tan complejo se torna cada vez menos vertical y transparente. Este progreso ascendente se carga de contratiempos, dificultades y altibajos. Como diría Teilhard de Chardin “porque no hay cumbres sin abismos y cualquier energía es igualmente capaz para el bien o para el mal, Todo cuanto se hace, sufre o peca. La verdad con respecto a nuestra actitud en este mundo es que estamos allí crucificados”.

Podemos decir que la “ascensión” es esa superación personal, comunitaria y cósmica que va en continua convergencia hacia la plenitud de la vida. Ha de ir pasando por  sombras y  luces, triunfos y  fracasos,  errores y aciertos, lágrimas y sonrisas, que nos van haciendo más humildes y a la vez más llenos de esperanza en el sentido positivo del actuar humano.

Debemos en este compromiso hacia más-ser trabajar por extraer del mundo  todo lo que el Mundo puede contener de verdad y de energía. La vida se convierte así no sólo en un camino ascendente sino en una fiesta, que debemos saber disfrutar con alegría.

Para poder ascender en la vida es necesaria la solidaridad. Es un proceso no individualista sino comunitario; debemos entrar en comunión con los demás y con el universo entero. También se precisa la paciencia, pues no se trata de una actividad industrializada sino semejante al crecimiento de los árboles. ¿Qué pasaría si  queriendo acelerar el crecimiento natural de una plantica la halamos? Además, todo lo que va sucediendo en esta maravilla de la evolución silenciosa de la vida es totalmente gratuito. No nos corresponde ninguna exigencia.

Los árboles crecen llenos de nudos y de heridas. La savia, el sol, el agua y los vientos se van encargando de sanarlos por dentro y por fuera. También nos toca humildemente dejarnos sanar. Necesitamos comprensión, mucha misericordia con nosotros mismos, con los demás y con el cosmos que nos mantiene en su seno. Todo debe ser un proceso lleno de ternura y adoración.-

efraldana@yahoo.com

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