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El
fundamento de la Paz es estar en armonía interior, con felicidad y
alegría consigo mismo y con la vida. Es así una aceptación gozosa de lo
que uno es. Todo esto es muy importante pero no basta. Es necesario
invadir ese sentimiento personal para que los otros y la misma sociedad
experimenten lo mismo.
En
seguida aparecen las barreras y los escollos, la injusticia, la mentira,
el hambre, la codicia que hacen al hombre lobo entre los lobos. Por otra
parte están la corrupción, la falta de participación civil, la
discriminación que ultraja la dignidad de la vida humana.
Cristo es el Príncipe de la Paz, porque la vivió interiormente y trato
de expandirla como lo anotamos anteriormente. La paz se convierte en un
desafío, especialmente para Colombia. Concientes de esta necesidad hemos
venido impulsado nacionalmente, por Pastoral Social, Redepaz y el
Programa por la Paz, desde hace 20 años, la llamada Semana por la Paz.
Este año tiene las consignas: “La Verdad fuerza de la Paz” y “La Verdad
vence a la impunidad”.
La
Verdad se constituye en la base de una auténtica Paz, acompañada de la
Justicia y la Reparación. En nuestro país han ido apareciendo tras las
declaraciones de Mancuso, Don Berna, Jorge 40 y las investigaciones que
adelantan la corte Suprema y la Fiscalía, una realidad infame que había
sido ocultada a la opinión pública.
Han
aparecido los autores de tantas masacres y de asesinatos de humildes
campesinos, de sindicalistas, defensores de derechos humanos y
periodistas. Las fosas comunes descubiertas a lo largo y ancho de
Colombia revelan la crueldad que sembraron el terror y la barbarie. En
algunas fincas se reunían terratientes y políticos de la Costa a
elaborar la lista de los que debían morir y posteriormente los
asesinaban paulatinamente.
A
pesar de tantas confesiones, todavía campea la impunidad y el
ocultamiento de la Verdad. Sin ésta la justicia flaquea y las
reparaciones son insuficientes. Aún nos seguimos preguntando por los
autores de las muertes de Galán, Álvaro Gómez, Cepeda, Guillermo Cano,
Lara Bonilla, Garzón, para solo decir algunos. Este poder siniestro, que
ha estremecido a Colombia, tiene nombres propios. Difícilmente se
conocerá la Verdad. Están en juego las transparencias de las grandes
instituciones, de las grandes familias, de los grandes poderes.
Este
año, la Semana por la Paz, comenzará el 9 de Septiembre, día de San
Pedro Claver, Patrono de los Derechos Humanos. Pensamos que este hombre,
con su sensibilidad humana, su respeto a la dignidad de la persona,
reflejo de la santidad de Dios, cuando sanaba con sus manos las heridas
de los esclavos negros, expresaba ese afán por sanar las heridas de la
sociedad de su época. Fue además un propulsor de lo que hoy conocemos
como la no violencia activa, que busca cargar sobre su propio cuerpo la
violencia desatada por la codicia y la discriminación y lanzar a la vez
un ataque profético a la conciencia de los opresores. Aquí radicaba su
denuncia a la violación de los Derechos del Ser Humano. Además
proclamaba, la dignidad de todos los hijos de Dios, cuando se
arrodillaba ante los esclavos para aliviar sus dolores del cuerpo y del
alma.
Hoy
más que nunca necesitamos este respeto por la vida, la verdad, la
justicia. Con ocasión de las próximas elecciones se está proponiendo la
séptima papeleta, para conseguir una verdadera paz y lograr diálogos y
acuerdos humanitarios. Es una propuesta de INDEPAZ, REDEPAZ, PNUD, Red
de universidades, ONIC, CUT y otras muchas organizaciones.
efraldana@yahoo.com
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