IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



LA TIERRA

P. Efraín Aldana S.J.


24 de abril de 2008

 

Acabamos de celebrar el día de la tierra. Ya van 4.500 millones de años, desde su formación.  Aparecen en grandes líneas: el calentamiento global, la ruptura de ecosistemas, los 11.000 millones de árboles talados, la contaminación del aire, las especies extinguidas, la energía mal gastada, pero nunca se habla de que ya hay menos fumadores, de que existe más oración, más búsqueda de armonización corporal, ambiental y relacional. Tampoco se habla de mayor solidaridad, unión y organizaciones, especialmente     ambientales, solamente en Cartagena existen más de 300 de estos movimientos. Mucho menos se hace mención de la mayor transparencia y libertad en el ser humano. Y escasamente se hablará de la mayor justicia y del acrecentamiento del amor en el mundo.

Procuramos no esconder los peligros de destrucción, los abusos contra la tierra, ni ocultamos la enfermedad cósmica que padecemos. Pero tenemos que reconocer que poseemos técnicas y remedios para sanar las heridas de ese universo roto. Existen purificadores de aire, tecnologías médicas avanzadas, medios bioenergéticos, búsquedas de armonizaciones y sanaciones del alma que han de repercutir en irradiaciones positivas de energía hacia todo el medio ambiente. La clave está en mirar el problema no solo desde el punto de vista físico o material sino integralmente, más holísticamente. De esta manera todo lo que sane nuestro cuerpo, nuestra mente, y nuestro espíritu irá sanando el entorno y haremos avanzar  la convergencia armoniosa del Universo. Seguirá existiendo lo entrópico, no recuperable en esa marcha ascendente hacia la mayor plenitud del ser, pero siempre son mayores los avances técnicos, humanos y espirituales. Caminamos hacia una mayor convergencia evolutiva, como lo demostró Teilhard de Chardin.

Es muy cierto que la energía atómica destruyó, y causó dolores  y desesperación, pero esa misma energía ha salvado vida en técnicas médicas tradicionales o bioenergéticas, aprovechando los quantum de energía, las vibraciones y emisiones cromáticas y electromagnéticas que destruyen los radicales libres, productores de cáncer y restablecen o sanan tejidos cancerosos. Y en las máquinas sofisticadas del desarrollo son miles y miles las innovaciones realizadas.

La mirada impaciente y pesimista está propagando realizaciones de acciones, que no las censuramos, sino que nos indican que no han percibido otros medios quizá más eficaces y sostenibles que se engendran desde el fondo del ser humano. Así se lanzan las siembras de miles y miles de arboles, propaganda para no usar aerosoles, deshacer los plásticos, promoción de  uso de las bicicletas, cambio de gas por gasolina y otros por el estilo. Nosotros queremos llamar la atención a la existencia de muchas prácticas corporales y grupales como son el cuidado del cuerpo, su relajación, su armonía, su vibración, serena y en paz, la adquisición de higienes mentales, de discernimientos en oración y diálogo, la afinación del Espíritu. Para ir adquiriendo esta pedagogía es necesario ir teniendo una visión mística de la creación. Como decía Teilhard “Para llegar hasta ti, materia, es necesario que partiendo de un contacto universal, sintamos poco a poco como se desvanecen entre nuestras manos, hasta que nos encontramos frente a la única esencia de todas las consistencias y de todas las uniones”. Es la perfección de la gran unidad, embellecida por la presencia de Jesús, como lo cantaba Juan de la Cruz o mediante la contemplación para alcanzar el amor de Ignacio de Loyola. Es necesario además para avanzar en esta percepción positiva de la vida y por tanto de la tierra, percibir los miles y miles colores, formas y texturas de las flores o los miles de tonos de un mismo color verde en la naturaleza. Admirar el vuelo en V de las gaviotas para protegerse y avanzar con rapidez. Constatar que existen otras formas de energía, todavía no descubiertas, ubicadas en el centro de la tierra.

efraldana@yahoo.com

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