IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

LA VIRGEN DEL CARMEN

P. Efraín Aldana S.J.

18 de Julio de 2006

 


La fiesta principal de la orden del Carmelo era originalmente la Asunción de la Virgen (15 de septiembre). Posteriormente, entre 1376 y 1386, escogieron el 16 de julio, ya que en esta fecha según la tradición carmelitana, la Virgen María se apareció a San Simón Stock y le dio el escapulario.

Hoy, por todo el mundo esta devoción mueve a muchedumbres de cristianos que sienten en ella una gran protectora. Esta preferencia quizás se explica por la misión, que se le adjudica y que vemos plasmada en su estampa, como: redentora de las almas en pena. Pocas son las misas comunitarias en las Parroquias  que no se ofrezcan por las animas del Purgatorio. En el umbral inmanipulable entre la vida y la muerte, es importante pedir la protección de la madre protectora, tierna y misericordiosa, que puede alentar e iluminar ese trance.

Esta manifestación de la maternidad universal, orientada a salvaguardar la vida se extiende a todos aquellos que más la exponen en esta tierra: transportadores, aviadores, taxistas, y aún los mercados, donde se juega la subsistencia diaria. Todos ellos tienen a la Virgen del Carmen como su patrona.

Esta Virgen, tan popular, es la que más conmueve el corazón de los fieles. Como dice su oración popular. “Elías fue el fundador, quien fundó este Carmen Santo que en el infierno puso espanto y en el cielo flores de amor... Virgen sin comparación, Madre del Verbo Divino, échanos tu la bendición, llévanos por buen camino”. A lo largo de nuestra parroquia popular caminamos con su procesión al son del bullarengue y de la cumbia, con  tambores, gaitas y comparsas. Es la fiesta de un pueblo alegre y vitalista en medio del abandono, el terror y la violencia.

Ante cada altar le cantamos el vallenato de Diomedes, con las nostalgias de los hombres y los lamentos de las madres. Pero a la vez con la alegría de esa gente que ama la vida y por eso la quiere poner en sus manos. Que guarda mucho cariño y sentimientos reprimidos y quiere darle rienda suelta en ese día. La sabiduría del pueblo sabe que el purgatorio (“purificación”) comienza en esta tierra y necesita hacer público el reclamo de protección.

La purificación o purgatorio son todos esos fracasos, dolores corporales y del alma, angustias y desengaños. La madre del cielo sabe de memoria nuestros sufrimientos, pero es necesario que los abracemos en la fe.

Es interesante que las fiestas de los santos, al igual que los difuntos, tengan novenarios. Es el símbolo de la súplica por una nueva vida, al igual de la madre que ha de esperar los nueve meses para alumbrar el hijo. El requisito de ambos casos para conseguir la sanación, resurrección o salvación es la fe. Sin ella experimentaremos siempre la frustración.

La intercesión de la Virgen del Carmen se torna definitiva en la construcción de un “hombre nuevo”, que ha de pasar por noches oscuras, como purgatorio hacia la luz. En ese desafió esta incluida la construcción de un “país nuevo”, donde quepamos todos, como hijos de un mismo Padre y abrazados por la ternura de la Madre.

Madre del Carmen te pedimos por esta Colombia desangrada para que cese pronto su “purgatorio”.Nuestro pueblo está acosado por muchos peligros y abusos. Cuando veo las multitudes que la siguen en las procesiones es como un lamento ante estos infortunios

efraldana@yahoo.com

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