IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

LA VIVIENDA

P. Efraín Aldana S.J.

26 de abril de 2006

 


El hábitat humano es una de las necesidades más urgentes de la vida. Cada vivienda es como un “microcosmos protegido”. En ella existen los elementos principales de la naturaleza: Luz, aire puro, agua, arbolitos frutales y flores, aunque sean en materas. Tiene que estar diseñada para el desarrollo humano: personal, familiar y comunitario. Aunque la familia y la comunidad no estén bien integradas. Las áreas internas y los electrodomésticos han de facilitar el aseo, la seguridad alimentaría y la comunicación ágil, rápida con el mundo.

En Colombia hay un déficit de más de un millón de viviendas; en sólo Cartagena faltan 120.000. Lo más triste es el hecho que la construcción se realiza por economía de escalas, donde las empresas constructoras sacan enormes utilidades con materiales deficientes y, por lo tanto, de baja calidad. Terminan siendo unas “cajitas de fósforos” y las urbanizaciones terminan sin áreas verdes y recreativas adecuadas.

Sentirse feliz en una casa, en una urbanización de un barrio disminuye los niveles de violencia, aumenta la salud, suscita la solidaridad, la creatividad y la autoestima. Habrá por lo tanto menos enfermos, más alegría y participación total. Estaremos construyendo ciudad, la convivencia y la formando personas más armónicas, felices y productivas.

Creemos que en todo el país se ha acertado muy poco en la solución de vivienda popular. Los modelos no pueden ser calcados. No es lo mismo construir para Bogota, Villavicencio, Pamplona o Cartagena; debe tenerse en cuenta lo topográfico, lo ambiental y lo cultural.

En muchas zonas del país han prosperado las autoconstrucciones aún verticalmente, con tres o cuatro pisos. La Asociación de Vivienda Popular “Camilo Torres”, adelantó este modelo en Dos Quebradas (Risaralda) por la década de los 80. Inclusive construyeron puentes comunitariamente. La organización técnica y social se vuelve más exigente, pero se consiguen resultados admirables.

Aquí en Cartagena, la Pastoral Social, terminó un proyecto de 216 mejoramientos de vivienda por autoconstrucción en el Pozón, el Educador, San José de los Campanos y Villa Hermosa. En seis meses se organizó la comunidad y se atendió la parte psicosocial y alimentaría. En total se gastaron 300 millones; en cualquier otro plan de construcción el costo sería cinco veces mayor.

Actualmente aplaudimos el método de autoconstrucción aprobado por el Ministerio de Vivienda. Seguimos lamentando lo errores consecutivos que hemos tenido en Cartagena por los proyectos de la Colombiatón y Flor del Campo. La primera ha tenido intervenciones desacertadas por parte del Ministerio de Vivienda, del Comité Técnico y de la empresa constructora Compartir. Queremos tan sólo retomar unas preguntas claves: ¿Por qué se escogió ese lote, siendo conocida la existencia de las canecas enterradas por la Federación Nacional de Algodoneros? ¿Porque no existió desde un principio por parte del Ministerio la disposición de un muestreo técnicamente elaborado para detectar las zonas de alta contaminación? ¿Por qué manejaron todo con gran hermetismo, sin presencia de la comunidad, de la Personería, entre otras, para el desarrollo transparente del proyecto? Para el caso de Flor del Campo existe algo parecido. Aquí no se trata de tóxicos sino de tierras bajas, anegadizas, con costos excesivos de canalización y rellenos… ya llevan más de 1 año y medio de retraso….

Conocemos el interés de la Administración Distrital, por el método de la autoconstrucción. Sería importante para el nuevo POT un ajuste de las áreas más adecuadas para la vivienda popular, con posibilidades de infraestructura menos costosas. Además es urgente un estudio más detallado técnico y social de la Popa que sirva de base a un macroproyecto de solución integral.-

efraldana@yahoo.com

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