IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

LUCHA CONTRA EL HAMBRE

P. Efraín Aldana S.J.

10 de Julio de 2006

 


En un crudo día de invierno, un anciano tembloroso fue llevado a los tribunales: Se  le acusaba de haber robado un pan. Al ser interrogado, el hombre explicó al juez que lo había hecho porque su familia se estaba  muriendo de hambre.

La ley exige que Usted sea castigado –declaro el juez–. Tengo que ponerle una multa de 5000 pesetas. Al mismo tiempo metió la mano en su bolsillo y dijo: Aquí tiene Usted el dinero para pagar  su multa y además prosiguió el juez –pongo una multa de 100 pesetas  a cada uno de los presentes en esta sala, por vivir en una ciudad donde un hombre necesita robar pan para poder sobrevivir–. Pasaron la bandeja por el público y el pobre hombre, totalmente asombrado, abandonó la sala con 5000 pesetas en su bolsillo.

Esta lección sería muy buena aplicarla en el mundo entero. Sabemos que cada día, treinta y cinco mil niños se mueren de hambre y otros treinta y cinco mil  adultos igualmente. En Colombia, la situación también es dramática. El 42% esta sumido en la pobreza y la desnutrición; éstas ponen en peligro de muerte a muchos niños inocentes. El 20% que acapara la riqueza nacional no recibe la sanción de la ley que lo grave a favor de los que padecen hambre. La represión no puede ser el mejor medio para detener los robos y los atracos.

En un país donde el desempleo, según los datos más conservadores, está por el 14% y el subempleo en el doble de ese porcentaje, es urgente encontrar caminos de redistribución justa del capital y las ganancias.

Según Amartya Sen, premio Nóbel de economía, esa pobreza no es producida por los ingresos escasos sino por la limitación en la libertad de elección, por un recorte en el desarrollo de las habilidades de los mismos empobrecidos. Esto nos lleva a solicitarles a los gobiernos un cuidado especial en procurar espacios de desarrollo para la creatividad popular en artes y oficios. Existen muchos talentos escondidos en los extramuros de las ciudades. La música, la pintura, la escultura, el teatro, las artesanías, son campos que necesitan ser más impulsados por las instituciones gubernamentales, pero también por las ONG y los gremios. El PNUD,  está desarrollando en varias regiones del país ese intento por superar la pobreza, teniendo en cuenta los desafíos del Milenio y la participación creativa de la misma comunidad.

También queremos reconocer la importancia del proyecto emprendido por la Alcaldía de Cartagena de “Lucha contra el Hambre”. Ya se están terminando de adecuar sitios en Lomafresca, San Francisco -sector África-, Villa Corelca, Henequen y Nazareno, entre otros, para  tener comedores, panadería, con la participación organizativa de las mismas comunidades y que podrían ser complementadas con talleres de formación integral que vaya elevando la autoestima, la dignidad de la vida y la participación comunitaria.

Luchar contra la pobreza es luchar por la defensa de la dignidad de la vida. El corazón endurecido del hombre y la complicidad de los gobiernos con el imperio de la globalización, han socavado el desarrollo del ser humano. Cuando Jesús quiso que se asimilaran sus principios transformadores del hombre y se fuera consiguiendo la plenitud humana y del cosmos, no dudó en multiplicar el pan para todos y en denunciar las injusticias que impedían ese acceso equitativo a los bienes de la tierra. A Jesús le dolía en el alma que los bienes de la tierra fueran manipulados por unos pocos, ultrajando la dignidad de la vida.-

efraldana@yahoo.com

© 2006