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Entramos al mes de Mayo, mes de la flores, de la madre, del maestro de
la enfermera, de María y de la Afrocolombianidad.. Todas estas
celebraciones están cargadas de mucha afectividad y belleza. Somos un
pueblo alegre, donde prima el matriarcado, religioso, donde también,
desafortunadamente se ha descuidado mucho la educación y la salud y no
ha sido capaz de desterrar la discriminación racial y social. Nuestra
tierra está llena de riquezas materiales y espirituales, pero nos
tiramos al alma. Abundan los magnicidios. Creemos que somos el país del
mundo que más candidatos presidenciales han sido asesinados. Tenemos el
arte de invisibilizar nuestros pecados y uno de los más grandes de éstos
es la discriminación.
Como al que no quiere leche le dan dos tazas, tenemos este 21, la
fiesta de la Afrocolombianidad, mediante la ley 795 del 2001 Por esta
disposición los colombianos debemos promover el conocimiento, comprender
y enaltecer la Afrocolombianidad, como fundamento cultural de la Nación.
En esta fecha se conmemora el día de la expedición de la Ley de la
Abolición Legal, no real, de la esclavitud, realizada en el año de 1851.
Hemos querido invisibilizar la discriminación. ¿Acaso no es
discriminación cuando en la Escuela Naval no se admiten negros? Cuando
se piden fotos para los puestos de oficina en Mamonal, Cartagena, si se
nota la piel oscura o el pelo ensortijado, ni pensar que sea admitida la
persona ¿Acaso no es esto discriminación? En cierto almacén del centro
se le exigió a una dama que se tiñera el pelo de rubio y se lo alisara
para que pudiera atender las ventas. ¿Qué nombre le pondríamos a este
atentado? Los papeles asignados a los negros en nuestro cine o
televisión, casi siempre son los de porteros o sirvientes. Todavía es
más descarada la discriminación en la no inserción social a las personas
de esa raza. Esto se ve reflejado en el color que prima en los altos
cargos gubernamentales y en la no inversión social en las zonas
marginales, donde viven las personas de esta etnia. Claro, “allá en el
cerro de la Popa o en la Ciénaga de la Virgen están los hampones, los
negros malucos y los pandilleros peligrosos, por tanto no merecen que se
“gaste pólvora en gallinazos”, repite permanentemente la clase dirigente
de Cartagena.
Hace pocas semanas llegó del África Pierre Claver, para el rodaje de
un cortometraje sobre “las huellas de Claver en nuestra sociedad”.
Llevaba ese nombre porque su madre quería que fuera sacerdote. A Pierre,
convertido en un gran historiador lo llevamos con cámaras y luces a
Lomafresca, en la cima de la Popa. Al contemplar el contraste de las dos
ciudades: al fondo la red hotelera de Bocagrande y sobre sus pies las
casuchas derrumbadas y las calles polvorientas y agrietadas, se conmovió
y sus ojos no aguaron. Habían pasado cuatro siglos y esa esclavitud
continuaba, con nuevos rostros y detalles.
Se nos olvida que hoy los afrodescendientes cargan sobre sus hombres
el futuro de la historia. Su visión del mundo encuadra con los perfiles
de la postmodernidad: sensibilidad, respeto a las diferencias,
intuición, creatividad, resistencia interna, cargada de alegría, de
esperanza, llenos de ternura y de valor ante la intransigencia y la
barbarie. La no violencia activa ha prosperado en medio de los pueblos
negros.
Desde el 15 hasta el 20 de Mayo tendremos foros, conversatorios,
caminata, festival infantil y una exposición de arte muy bella, videos
de las mejores obras afrocaribeñas. Todo esto en el Palacio de la
Inquisición. La caminata por “la solidaridad afrocolombiana” saldrá del
parque Apolo a las 3:00 p.m. Recorriendo las calles del centro, llegará
la plaza de la Aduana a las 6 p.m.-
efraldana@yahoo.com
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