|
|
A los pocos días de
haberse anunciado a todo el país que la atención en salud había subido
significativamente en cobertura, tuvimos entre manos un caso
supremamente deplorable en las faldas de la Popa, de Cartagena. Eran las
10 de la mañana del día miércoles 21 de marzo del presente año, cuando
la Sra. Maria Téllez tenía que bajar a toda prisa desde el barrio de
Lomafresca hasta el C.A.P. (Centro de Atención Permanente) ubicado en el
barrio de Canapote. Su nieto, Rodolfo Bonilla Lago, niño de año y medio
de edad, había sufrido un ataque de lombrices y se encontraba en muy mal
estado. La doctora, después de ponerle un suero lo mandó para su casa.
Al amanecer del jueves, su tía Neris se alarmó mucho pues lo encontró
morado y corrieron de nuevo hacia el C.A.P de Canapote. Allí recibieron
el diagnóstico fatal: El niño había muerto por paro cardiaco.
Así recibió la
familia el certificado de defunción. Ya en su humilde casa en la calle
Santa Fe, del barrio de Lomafresca, colocaron a Rodolfo en una mesa de
tabla. Solo faltaban las velas para preparar el funeral. De pronto, su
bisabuela Felipa, quien aprendió a leer con la Biblia, anotó: “Este
niño, con esos ojos tan brillantes, no puede estar muerto”. Enseguida
empezaron a frotarlo con creolina y a darle una toma de melaza. Tan
pronto el pequeño Rodolfo pasó ese trago, comprobaron que seguía vivo.
De inmediato bajaron hacia la clínica Vargas. En la sala de urgencias
los médicos encontraron que el niño vivía, pero en condiciones muy
delicadas. Procedieron a suministrarle oxigeno y otros cuidados
intensivos. Sólo 8 horas más tarde vino a fallecer. Eran las 7 de la
noche.
Tenemos el caso de
una perdida lamentable. La familia sigue esperando el resultado de
medicina legal, sea cual fuere la causa de la defunción, necesitamos
encontrar los responsables de este caso.
En medio del
desespero, la angustia e impotencia, los familiares del niño Rodolfo
emplearon la medicina casera y la oración. Es la única salida que
mantienen miles de familias, habitantes de las faldas de la Popa. Allá
no existe un solo Centro de Salud. El hambre, la desnutrición, la falta
de un medio ambiente sano, el abandono, son el pan de cada día para
estos hermanos nuestros.
¿Seguiremos
impávidos ante la continuación de casos semejantes? ¿Qué medidas se
adoptarán por parte del DADIS para poner freno a esta indefensión en que
viven tantas familias pobres cartageneras? ¿Quién podrá reparar la vida
del niño Rodolfo? La familia no quiere dinero sino justicia. La misma
atención en los centros de salud es supremamente deficiente, improvisada
por no decir irresponsable.
La dignidad de la
vida, especialmente de los niños y niñas, esta siendo pisoteada en los
barrios populares. La Salud Publica esta por el suelo. La vida del pobre
vale menos que unos zapatos viejos.
Hace poco Cartagena
se consideraba peligrosa por su inseguridad. Creemos que el mayor
peligro está en la ausencia de protección para los más indefensos de
esta querida ciudad.
La muerte de Rodolfo
que pudo fácilmente ser evitada, es un campanazo ya tan repicado, que
nos debe llamar a buscar canales de solución para que los niños y niñas
pobres puedan vivir dignamente, para que el futuro no siga siendo un
infierno para tantos indefensos, para que las políticas de salud de
verdad lleguen a quienes más lo necesitan.
efraldana@yahoo.com
| |