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Pedro Claver, patrono de la defensa de los Derechos Humanos y patrono de
Cartagena nos da testimonio muy actual en la búsqueda de la convivencia
humana, Roberto Burgos Cantor en su libro “La Ceiba de la memoria “, da
cuenta de su corazón inflamado de misericordia, socorriendo a los que
sufrían la trata inhumana de la esclavitud. Era incansable en socorrer
cada día a la negra Magdalena y Rufina, la de Angola, en Getsemani.
Diariamente, costal al hombro, llevaba la comidita para el negro
olvidado cerca al convento de Santo Domingo y a la cieguita, que vivía
en el bohío a lado de la puerta de Santa Catalina.
Estos detalles de la ternura de Claver para con los seres sufrientes y
discriminados son necesarios como pasos para avanzar en la consecución
de la Paz. Esta nunca será posible sin el respeto por la dignidad de la
vida, sin unas políticas de salud que efectúen una atención humana, que
prioricen a los más vulnerables, que fomenten el autocuidado, la higiene
ambiental.
Como
estamos próximos a las elecciones queremos hacer un llamado a los
candidatos a la alcaldía, gobernación y cuerpos colegiados para que
mantengan en sus programas esas prioridades. Es cierto que se necesita
un desarrollo pero este debe ser a escala humana por encima de la
producción, de la técnica, de las leyes de la globalización económica
está el hombre.
Cuando existen la enfermedad, el hambre, las necesidades básicas
insatisfechas, es fácil vender el voto. Los demás fraudes electorales
también se facilitan.
Si
queremos paz, al lado de la participación civil debe existir el cuidado
del hombre y la mujer en su unidad material, psíquica y espiritual. Hoy
se habla de cambiar el término de democracia por el de biocracia. La
vida es una energía que debe estar en armonía. Los esfuerzos personales
no bastan. Es necesaria la acción social, el bien público. Lo político,
debe desarrollarse con justicia y honestidad. De esa manera los seres
humanos pueden tener el espacio adecuado para crecer integralmente.
Ya
hemos dicho que Pedro Claver cuando ponía sus manos para sanar las
heridas o las llagas de los esclavos, expresaba simbólicamente sus
deseos de armonizar, de sanar a esa sociedad donde vivía. Los gobiernos
deben ser gestores importantes de esa acción, junto con la sociedad
civil organizada, los gremios, las ONGs, las organizaciones sociales e
instituciones cívicas.
He
querido hacer esta reflexión sintética que expresa mis sueños de trabajo
social, que a la vez son religiosos y políticos, en el sentido correcto
de la palabra. He podido cometer errores anteriormente, ahora mi
conciencia me indica que debo seguir acompañando a esas comunidades
vulnerables de las faldas de la Popa, sin ningún guiño a partido
político alguno. Tampoco puedo aceptar nombramiento alguno de carácter
oficial. La libertad que mantenemos como organización cívica nos ha
engendrado credibilidad. Como ha dicho Monseñor Casaldáliga:”Con mi
pueblo en marcha vivo, con mi pueblo en marcha voy.” Debo reconocer que
he vivido feliz en mi “misión”. Esta gente discriminada, no han podido
desarrollar su creatividad escondida.
Humildemente tratamos de imitar a Pedro Claver en la realización de un
“amor eficaz”. Lo que significa misericordia, solidaridad y a la vez
transformación. Ir consiguiendo hombres y mujeres “nuevos” que vayan
construyendo un espacio donde quepamos todos, felices y conscientes de
la dignidad que portamos en el alma, para defenderla y caminar unidos en
una participación democrática, verdaderamente justa e igualitaria.
efraldana@yahoo.com
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