IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS


 

VIRGEN DE LA CANDELARIA

P. Efraín Aldana S.J.

1 de febrero de 2006

 


La fiesta de la Candelaria resume nuestra historia religiosa, cultural y social. La vela que lleva en sus manos nos recuerda las noches de Cumbiamba y Mapalé. En su celebración nació la coreografía de la Cumbia, con su rito de las espermas encendidas y el ritmo terreno y celestial, que evoca una oración trascendente y encarnada. Las cabalgatas, los fritos, las cañas, las corridas de toros, la muchedumbre que sube y algunas familias que pasaban la noche de las novenas en hospederías, en la cima de la Popa representan el sentido religioso y popular. Se montaban los salones de baile de “las blancas de castilla”, de los “pardos”, y de “costureras y modistas”, el cual era el más codiciado y el “fandango”, al aire libre para los negros y mulatos. Hoy las cosas no han cambiado, pues sigue la segregación social y racial.

Recuerdo mis días de la niñez subiendo y bajando por los caminos tramposos. En la actualidad están vetados. Es como un signo de un país que tiene muchos espacios prohibidos para el tráfico normal.

Los cartageneros entronizamos a nuestra patrona encima de un cerro que tiene la forma de un barco sumergido, con la popa levantada, como signo de que la luz de nuestra Virgen nos ilumina y levanta de todos nuestros naufragios. En tiempos coloniales, cuando las embarcaciones en alta mar divisaban “la blanca casona de la galera”, suspiraban , llenos de confianza de poder llegar a tierra firme. Soy testigo de tantas noches sombrías, en las cuales la Candelaria me ha iluminado, devolviéndome la energía y la .alegría de la vida.

Quizás es una Virgen cómplice de nuestras parrandas y fandangos, pero a la vez justiciera. Es testigo de tantos dolores, soledades, angustias y penas de sus hijos, pero sabe señalar con su luz las tinieblas de la corrupción de esta tierra, de su inequidad, su discriminación y del olvido en que viven los más vulnerables. Los derrumbes en las faldas de la Popa, con tantas casas destruidas, muertos, varios heridos miles de personas en alberges, destaparon a la luz pública que existe un déficit de vivienda de casi 100.000 unidades, que en el Cerro de la Popa no existe un solo Centro de Salud, que el alcantarillado es insuficiente, que la recolección de basura no funciona totalmente, que cada año mueren violentamente 75 jóvenes, que crecen las pandillas y que avanzan vertiginosamente la prostitución infantil.

Estas fiestas de la Candelaria coinciden con la Purificación o Presentación del Niño Jesús en el Templo. Cuando los Agustinos Recoletos trajeron su devoción desde el desierto de la Candelaria, Boyacá, ya tenía su tradición precolombina en las Islas Canarias. La Cueva de San Blas, da cuenta de su manifestación en aquella ciudad hermana de La Laguna en las Islas Canarias. Aquí en Cartagena Fray Alonso García de la Cruz Paredes, buscando una imagen de la Candelaria, encontró que desde un balcón de la calle de la Damas, una señora le decía que volviera al día siguiente. En efecto cuando Fray Alonso volvió, encontró la casa abandonada y la imagen de la Virgen, que fue llevada por El a su convento en el cerro de la Popa .

Hoy virgencita, madre de luz y esperanza, protectora de los más pobres y necesitados te pedimos que se haga respetar la dignidad de la vida humana, que los jóvenes aumenten su autoestima, que las urgencias sociales físicas y culturales sean atendidas. Nuestro Cerro Emblemático seguirá protegido por está patrona alegre y justiciera.-

efraldana@yahoo.com

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