Ejercicios Espirituales de profesores del San Bartolo

Durante las semanas de inducción y preparación para el regreso de los Bartolinos al Colegio, todos los profesores y administrativos participaron en los Ejercicios Espirituales del 25 al 27 de julio. Compartimos lo que ha significado esta experiencia para la profesora Lady Mariana Restrepo.


“Era el año 2012 cuando se dio la oportunidad de ingresar al Colegio San Ignacio de Loyola, en la ciudad de Medellín, reconocido en el ámbito académico como uno de los mejores de la ciudad, lo cual sería, en consecuencia, una gran experiencia a nivel profesional. Esa fue la primera expectativa que tuve al ingresar a uno de los colegios de la Compañía de Jesús, sin adentrarme mucho en el ámbito pedagógico, y mucho menos a nivel personal y espiritual.

Paso a paso, al ir reconociendo los elementos propios de la propuesta Jesuítica de formación y su especial interés por acompañar a la persona en la búsqueda del Ser más para servir mejor, iba surgiendo en mí una profunda inquietud por esa experiencia espiritual que ofrecían los retiros y que a mis otros compañeros docentes había tocado de manera muy especial su ser.

Es necesario aceptar que las primeras experiencias fueron un ir y venir de información, de apuntes olvidados, palabras bonitas, espacios de descanso y reflexión para prepararnos a la misión pedagógica que un nuevo año traería… - Quiénes quieran abrir un espacio de acompañamiento, aquí está la lista para separarlo - decía públicamente el organizador. - ¿Lista?¿para qué eso? No crean que voy a sentarme a hablar de mi vida, mis miedos, mis vacíos, mis defectos, mis necesidades, mis sentimientos, con un perfecto desconocido…- Pensaba para mí, y sólo observaba a lo lejos, cómo muchos de mis compañeros aprovechaban ese espacio de encuentro y lo valoraban como uno de los regalos más especiales de los retiros; y es que dejarse acompañar también es un aprendizaje.

Cada experiencia de retiros fue trayendo consigo un aprendizaje especial, una respuesta indirecta a cuestiones sin preguntar, pero que hacían permanente eco en mi interior, guías y oraciones que me iban conduciendo lentamente a una preparación para valorar cada uno de esos días de una manera especial. Era darme cuenta también de la necesidad de abrir el corazón y la mente para escuchar a los demás, a la naturaleza, y para escucharse a sí mismo en esos pequeños momentos de quietud que son tan cortos y efímeros en la cotidianidad…. Y así, sin pensarlo, para mí también se fue volviendo especial el hablar y esperar los Retiros Espirituales como una oportunidad de reconocimiento, encuentro, viaje, aprendizaje, al punto de permitirme también la experiencia de ese diálogo profundo con el Acompañante, en el que vas encontrando guía y luz sin necesidad de desnudar el detalle de toda tu experiencia de vida, la cual muchas personas resguardamos como el más íntimo de nuestros secretos, que encierra nuestra vulnerabilidad y nuestro temor de aceptar y revelar lo mucho que necesitamos y que no sabemos pedir.

Hablar de Retiros Espirituales es aceptar también la experiencia del acompañamiento, y dejarse acompañar es un acto de humildad y de apertura, en el cual encuentras que las experiencias de los demás y la propia son tan disímiles y a la vez tan cercanas que paso a paso caminamos juntos para construirnos mejores personas, mejores seres humanos y en consecuencia, mejores profesionales.

Tranquilidad, serenidad, claridad, confusión, orden, desorden, esperanza, desesperanza, bienvenidos y bendecidos todos los afectos que surgen en el camino de conocer y conocerse, camino que está siendo guiado hoy por la luz de las Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola… Camino que no debemos dejar de andar a lo largo de la vida, tal vez con otras luces, otra espiritualidad, otras reflexiones, otras búsquedas, pero siempre con la premisa de buscar Ser más, para servir mejor.