LOS COLEGIOS DE LA COMPAÑÍA DE JESUS EN COLOMBIA

INTRODUCCION.


Fortunato Herrera, S.J.



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    Es bien conocido cómo Ignacio de Loyola y sus primeros compañeros, a pesar de haber sido graduados por la Universidad de Paris, no tuvieron entre sus propósitos la educación en los colegios, por considerarlos un impedimento para la movilidad que pretendían en su apostolado, atendiendo a las mayores necesidades de su tiempo. Sin embargo estaban dispuestos a valerse de todos los medios que pudieran serles útiles en su pretensión de AMAR Y SERVIR A SU DIVINA MAJESTAD, en el servicio de los demás. 

    Por ello no es extraño que, aprobada la Compañía de Jesús por Paulo III en 1540, varios jesuitas comprobaran con entusiasmo la conveniencia de atender colegios por los frutos que de ellos se derivaban: “Francisco Javier, escribiendo desde Goa, India, en 1542, se mostraba entusiasmado por los resultados que los jesuitas que enseñaban en el Colegio de San Pablo, estaban obteniendo; Ignacio respondió animándolos en su labor. Un Colegio había sido fundado en Gandía, Espafla, para la educación de los que se disponían a entrar a la Compañía de Jesús; en 1546 comenzaron a admitirse otros jóvenes de la ciudad, ante la insistente petición de sus padres. El primer “Colegio de la Compañía”, en el sentido de una institución primariamente destinada a seglares, fue fundado en Messina, Italia, solamente dos años después. Y cuando se vió claro que la educación era, no solamente un medio apto para el desarrollo humano y espiritual, sino también un instrumento eficaz para la defensa de la fe , el número de colegios de la Compañía comenzó a crecer muy rápidamente...”

    Tal fue la importancia que Ignacio dio a este apostolado, que escribiendo a los Padres Salmerón y Broet les decía: “Si os fuera posible establecer escuelas de gramática, habríais dado un gran remedio”. Y al Rey Felipe II: “Todo el bien de la cristiandad y de todo el mundo depende de la buena educación de la Juventud”. A su muerte ocurrida en 1556 ya se habían fundado 30 colegios. Y cincuenta años después, en 1606, eran 293 colegios, de los cuales 38 estaban en América Latina, y dos de ellos se encontraban en nuestra nación: El colegio de Cartagena (1604), y el de Santafé (1604).

     

    I -       COLEGIOS DE LOS JESUITAS EN TIEMPOS DE LA COLONIA.

    Desde el 28 de marzo de 1599, habían llegado a Santafé los Padres Alfonso de Medrano y Francisco de Figueroa traídos por el Arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero, con intención de fundar casa en la ciudad. Ante la demora para obtener todas la licencias, viajaron a Europa para solicitadas; fueron concedidas, por parte del Rey Felipe III y del Padre General de la Compañía de Jesús Claudio Aquaviva.

    Doce jesuitas misioneros partieron de España el 30 de Abril de 1604 con destino al Nuevo Reino de Granada. Después de casi tres meses de azaroso viaje, en julio de 1604 arribaron a Cartagena en donde permanecieron seis y los cinco restantes (pues uno había fallecido en Cartagena), continuarían el penoso camino hacia Santafé.

     

    1. LAS FUNDACIONES:

    En Cartagena, las peticiones del Cabildo, del Señor Obispo y del Gobernador habían conseguido la aprobación para la fundación en la ciudad; el Consejo de Indias la concedió el 21 de Octubre dc 1603, y el Rey, por Cédula Real del 25 dc Octubre del mismo año. De modo que pronto comenzaron las diligencias para habilitar una capilla y para la apertura del Colegio. Este se abrió en 1604 con gran complacencia de la ciudad 70 jóvenes inauguraron solemnemente las clases con la oración latina de uno de los profesores y la asistencia dcl Señor Obispo y dcl Gobernador. El COLEGIO DE CARTAGENA fue el primero de los Colegios de la Nueva Granada. Durante 163 años prestó sus servicios a la ciudad. En 1767, por la Pragmática Sanción de Carlos III, los jesuitas fueron expulsados de la colonias españolas, por lo cual el Colegio fue cerrado.

    Los cinco jesuitas que viajaban a Santafé fueron recibidos en su trayecto con grandes manifestaciones de afecto, especialmente al avistar la Sabana de Bogotá, el 23 de Septiembre de 1604. El 27 dcl mismo mes presentaron ante la Real Cancillería la Cédula Real fechada el 30 de Diciembre de 1602 por la cual Felipe III autorizaba la fundación. Inicialmente se hospedaron en el Hospital y a los ocho días de llegados, tomaron posesión de las casas que anteriormente habían comprado (4 de Mayo de 1600), haciendo esquina con la plaza mayor hoy Plaza de Bolívar. Aquella fecha, 27 dc Septiembre de 1604, se ha considerado como principio del COLEGIO DE SANTAFE.

     

    Las Clases de Gramática se inauguraron con toda solemnidad el primero de Enero de 1605: “El Padre José Dadey, pronunció una brillante oración inaugural en presencia de la real audiencia, del arzobispo, dc ambos cabildos y de gran concurrencia”. Comenzó con 70 alumnos, número que muy pronto ascendió al centenar. El 18 de Octubre de 1605, el Señor Arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero restauró el Seminario que estaba clausurado y lo anexó al Colegio de Santafé, dándole el nombre de COLEGIO SEMINARIO DE SAN BARTOLOME, en honor a su santo patrono.

    El Colegio de San Bartolomé ha prestado sus servicios durante 396 ellos sin interrupción no sólo a la ciudad de Santafé de Bogotá, sino a todas las provincias de la nación, pues a sus claustros concurrían desde las más remotas ciudades en busca de educación. Actualmente es el más antiguo de Colombia. Por sus claustros han pasado hasta el presente, 24 gobernantes de la Nación y una notable pléyade de hombres ilustres.

    ***

    Las actividades misioneras de los primeros jesuitas llegados al Nuevo Reino y su especial interés por la educación motivaron a los habitantes de diversas ciudades para solicitar la apertura de nuevos colegios y para dotarlos de local y de medios de subsistencia. Así fueron surgiendo las fundaciones en lo que era entonces la PROVINCIA IESUITICA DE LA NUEVA GRANADA:

                       1604: EL COLEGIO DE CARTAGENA

     1604: EL COLEGIO DE SANTAFÉ

     1605: EL COLEGIO-SEMINARIO DE SAN BARTOLOMÉ

     1613: El COLEGIO DE TUNJA.

                      1623: LA ACADEMIA (UNIVERSIDAD) JAVERIANA EN  SANTAFE

    1625: EL COLEGIO DE PAMPLONA

                      1634: EL COLEGIO DE HONDA

                      1640: EL COLEGIO DE POPAYÁN

                     1643: COLEGIO-SEMINARIO

    1643: EL COLEGIO DE MOMPÓS

                      1651: EL COLEGIO DE PANAMÁ

                      1702 : EL COLEGIO DE OCAÑA

                     1712: EL COLEGIO DE PASTO

                     1727: EL COLEGIO DE SANTAFÉ DE ANTIOQUIA

                    1745: EL COLEGIO DE BUGA

    Es digno de anotar que las actividades pedagógicas de los jesuitas en tiempos de la Colonia no se limitaron a los Colegios, pues sus titánicas labores como misioneros, en las “misiones”, en las “reducciones”, en sus “doctrinas”.., incluían procesos de inculturación mutuos, hasta llegar a redactar doctrinarios y gramáticas en idiomas nativos, y a promover organizaciones sociales y culturales tales, que causan admiración en nuestros tiempos.

     

     

    2. SISTEMA PEDAGOGICO DE LOS COLEGIOS: LA RATIO STUDIORUM.

     

    La organización y metodología de los colegios fundados no dependían de la improvisación de las personas o de iniciativas aisladas. Obedecían a cánones minuciosamente estudiados durante más dc 50 años: LA RATIO STUDIORUM... (NORMA O MÉTODO DE ESTUDIOS). Ésta fue elaborada detalladamente por maestros de la naciente Orden religiosa, durante los años de 1552 hasta el año de 1599 en que se edité la redacción definitiva, con la participación de una Comisión Permanente internacional de los primeros jesuitas y de los más insignes varones de la Compañía: Laínez, Nadal, Ledesma, Suárez, Belarmino, etc... Este sistema pedagógico jesuítico rigió durante casi dos siglos, en Europa, y América, hasta la extinción de la Compañía en 1777 y les mereció el juicio de historiadores al llamarlos “los más grandes pedagogos de la historia” y “maestros de Europa”. La Ratio fue calificada por entendidos como la “norma sapientísima, justamente reputada como uno de los más importantes monumentos de la Pedagogía,             y cuya eficacia está comprobada por varios siglos de magnífica experiencia”.

     

    Por medio de la Ratio Studiorum se pretendía un desarrollo integral y armonioso del hombre y de sus potencialidades, dentro de un plan de estudios coherente que se iniciaba con los estudios de gramática y continuaría con las Artes o Filosofía hasta culminar con la Teología, herencia del Humanismo Universitario que habían estudiado sus maestros gestores. No es el momento de ampliar el tema; el hecho es que este sistema pedagógico tuvo aplicación en los colegios jesuitas coloniales.

     

     

    II- COLEGIOS DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA

     

    Conocemos las vicisitudes políticas por las que pasó nuestra patria en tiempos de la Independencia y durante casi todo el siglo XIX. La Compañía de Jesús había sido expulsada de las colonias españolas por la Pragmática Sanción de 1767. En 1773 la Orden religiosa fue extinguida y sólo en 1814 fue restablecida en la Iglesia Universal por el Pontífice Pío VII en 21 de Agosto de 1914. También el monarca español Fernando VII expedía en 1815 dos cédulas reales por las que restablecía la Compañía de Jesús en sus dominios de América. En uno de sus Decretos decía: Es mi soberana voluntad que se la devuelvan y restituyan las casas, colegios, iglesias, ... que se la ocuparon en tiempo de la expulsión existentes en la actualidad...”; exceptuando las que fuera imposible devolver por venta o enajenación. Las autoridades de la Nueva Granada recibieron comunicación especial al respecto en 1817 por medio de la cual se les informaba de los nuevos mandatos. Pero los acontecimientos en la Nueva Granada con motivo de las guerras de la independencia no dieron oportunidad para cumplirlos. Ni la recién restablecida Compañía de Jesús tenía sujetos para atender las peticiones de entonces.

     

    Sólo en 1844 pudieron regresar por poco tiempo, pues en 1850 eran expulsados nuevamente por el General Presidente José Hilario López. Pasada la tormenta, regresaron a. nuestro territorio en 1858. Después de varios intentos de fundaciones, en 1861 el gobierno decretó nueva expulsión con lo cual una vez más las pretensiones quedaron fallidas. Por fin el diciembre de 1883 regresaron los primeros jesuitas para restablecer establemente sus labores misioneras y pedagógicas. Con el refuerzo de jesuitas venidos de España se reabrieron algunos de los antiguos colegios y se fundaron otros:

     

     

    1. NUEVAS FUNDACIONES.

     

    1885: COLEGIO DE SAN FRANCISCO JAVIER EN PASTO (*) (**)

     

    1885: COLEGIO DE SAN IGNACIO EN MEDELLÍN (*) (**)

     

    1885: COLEGIO DE SAN BARTOLOMÉ (ENTONCES NACIONAL), EN BOGOTÁ. (*) (**)

     

    1897: COLEGIO DE SAN PEDRO CLAVER EN BUCARAMANGA (*) (**)

     

    1917; INSTITUTO SAN JOSÉ EN BARRANQUILLA (*)

    (INICIADO CON EL NOMBRE DE ESCUELA PARA OBREROS)

     

    1918: COLEGIO DE SAN JOSÉ EN BARRANQUILLA (*)

     

    1919: COLEGIO JOSÉ EUSEBIO CARO EN OCAÑA

    CERRADO EN 1933

     

    1930: UNIVERSIDAD JAVERIANA EN BOGOTÁ

     

    1933: COLEGIO DE SAN JUAN BERCHMANS EN CALI (*)

     

    1940: COLEGIO JOSÉ JOAQUÍN ORTIZ EN TUNJA

    CERRADO EN 1962

     

    1941: COLEGIO DE SAN BARTOLOMÉ LA MERCED EN BOGOTÁ (*)

     

    1954: COLEGIO DE SAN LUIS GONZAGA EN MANIZALES. (*) (**)

     

    1970: UNIVERSIDAD JAVERIANA - SECCIONAL CALI

     

    Debe anotarse que la mayoría de los Colegios mencionados abrieron jornadas Nocturnas (*), varias de la cuales aún se conservan (**). Además, se fundaron en Bogotá dos colegios femeninos, Santa Catalina (1937) y Santa Luisa (1968), los cuales siendo de propiedad de la Fundación Social, están dirigidos por jesuitas. Finalmente, en 1971 por iniciativa y orientación de la Compañía de Jesús se comenzaron a fundar Centros Educativos de Fe y Alegría (Movimiento de Educación Popular Integral), con algunas o varias de estas modalidades (Salacunas, Primaria, Bachillerato, Programas de capacitación, centros de salud, restaurantes escolares, etc.) bajo la dirección y colaboración de 59 beneméritas Congregaciones Religiosas:

     

     


     

     

    CIUDAD

     

    Bogotá

    Medellín

    Cali

    Bello

    Barranquilla

    Bucaramanga

    Manizales

    Cartagena

    Floridablanca

    Cúcuta

    Barrancabermeja

    Caldas

    La Estrella

    Tierralta

    Lérida

    Armero-Guayabal

    Pereira

    Ibagué

    Berástegui

     

    CENTROS

     

    87 Centros

    17 Centros

    12 Centros

    9 Centros

    6 Centros

    5 Centros

    4 Centros

    3 Centros

    2 Centros

    2 Centros

    1 Centro

    1 Centro

    1 Centro

    1 Centro

    1 Centro

    1 Centro

    1 Centro

    1 Centro

    1 Centro

     

    BENEFICIARIOS

    EDUC. FORMAL

     

    15.562

    16.834

    7.858

    7.676

    3.333

    2.706

    2.037

    3.407

    1.271

    1.871

    349

    173

    917

    554

    760

    481

    90

    1.198

    240

     

     

    ED. NO FORM.

     

    58.103

    60.511

    14.947

    14.982

    3.184

    8.270

    7.295

    4.250

    -

    1.100

    1.958

    538

    2.429

    637

    -

    35

    321

    60


     

     

    TOTALES: 19 156 Centros                     67.317                            178.620

     

     

    2.             INNOVACIONES PEDAGÓGICAS.

     

    La antigua RATIO STUDIORUM que había servido de guía en la pedagogía jesuítica colonial, tan pronto se restableció la Compañía de Jesús había sido objeto de revisión: La I Congregación General de los jesuitas en 1820 habla asumido esa labor; en 1832 se promulgó la NUEVA RATIO, conforme a las normas y principios de la ciencia moderna. Sin embargo, algunos principios fundamentales quedaban a salvo: La Planeación coherente en la formación integral, la motivación por estímulos adaptados a cada persona, la profundización y búsqueda de la calidad (que Ignacio llamaba el ‘MAGIS”); la actividad en la investigación experimental, la concentración en la acción; la comprensión, el respeto y la atención a cada uno; la asimilación de los contenidos; la. autodirección, etc.

     

    Con base en estos principios fueron surgiendo los nuevos colegios, no sin algunos contratiempos:

     

    En el año de 1933 los jesuitas debieron retirarse del Colegio José Eusebio Caro de Ocaña, cuando el Gobierno departamental residió el contrato con la Compañía de Jesús, por el cual le permitía la administración del mismo colegio.

     

    En el mismo año la Asamblea departamental de Santander denunciaba el contrato celebrado entre el gobierno departamental y la Compañía de Jesús acerca do la administración del Colegio de San Pedro Claver de Bucaramanga. Debido a las protestas de la sociedad santandereana y la intervención del mismo Presidente Doctor Enrique Olaya Herrera se postergó toda decisión. Sin embargo en 1935 se comunicó al Padre Rector del Colegio la rescisión del Contrato en el término de dos años. En efecto en 1937 la Compañía de Jesús debió entregar el edificio al Gobierno. Con la colaboración de la misma sociedad santandereana que censuraba la persecución sectaria, comenzó a levantarse un nuevo edificio en el barrio Sotomayor, que conservara la Institución con el mismo nombre de San Pedro Claver. Dos años más tarde se abrieron los primeros cursos.

     

    En forma parecida, en 1937 la Asamblea Departamental en Medellín proponía rescindir el contrato que permitía el uso del local donde funcionaba el Colegio de San Ignacio. Una vez más la oposición, las manifestaciones y protestas de la sociedad medellinense y del departamento llevó a la Asamblea a modificar la propuesta, al ofrecer a los jesuitas en venta la propiedad del local. También aquí la entusiasta y generosa colaboración de la ciudad permitió la compra del local, con lo cual el Colegio recuperó su estabilidad.

     

    Finalmente, en 1937 por la Ley 110 se despojaba a los jesuitas del local del Colegio de San Bartolomé de Bogotá. Habiéndose declarado el edificio como propiedad de la nación, se exigió la entrega del mismo para el primero de enero de 1939. No valieron los innumerables memoriales, protestas, etc., pues sólo se logró postergar un año la entrega.

     

    Deseando los jesuitas asegurar la supervivencia del Colegio de San Bartolomé, en vista del ambiente hostil que reinaba en la época, desde 1936 habían comenzado a construir un nuevo colegio en La Merced, con fondos percibidos por la venta de parte de la finca. El primero de enero de 1941 se inauguró el nuevo edificio que portaba la tradición del antiguo colegio colonial, con el nombre de COLEGIO DE SAN BARTOLOMÉ LA MERCED. Entretanto la Compañía de Jesús entablaba una demanda entre la Corte Suprema de Justicia reclamando sus derechos. En enero de 1951, mediante contrato, el gobierno convino en entregar la administración del Colegio de San Bartolomé a la Compañía de Jesús, pero no se definía el asunto de la propiedad y patronato. En consecuencia, el 24 de octubre de 1951 se entabló una nueva demanda. Por fin en 1952 se firmó el contrato de transacción por el cual la nación reconocía la histórica institución como la antigua Fundación Colegio de San Bartolomé, de la cual quedaban como Patrón y Administrador, la Compañía de Jesús. Al ser devuelto el antiguo edificio por escritura pública de 1953 los jesuitas retomaron la administración del Colegio. En 1957 el edificio fue declarado Monumento Nacional y al año siguiente retornó a su antiguo nombre: Colegio Mayor de San Bartolomé. El Colegio de San Bartolomé La Merced ya había tomado vuelo, y prosiguió su curso inalteradamente.

     

    ***

     

    La gestión de los colegios en nuestra nación ha sido objeto de constantes evaluaciones y actualizaciones importantes de las cuales mencionaremos unas pocas:

     

    Cierto ambiente de rigorismo disciplinar comenzó a moderarse gracias a los cambios introducidos a partir de 1961 con el llamado NUEVO MÉTODO, por el cual se redistribuían y separaban las funciones del Rector, del Prefecto de estudios, del Prefecto de disciplina y sub-prefectos de secciones. Se suprimían las “divisiones”, salones grandes en donde se reunían para el estudio un numeroso grupo de estudiantes quienes a la hora de clase se dirigían a sus respectivos cursos. Se dio mayor responsabilidad a los alumnos asignándoseles cargos en su salón y propiciándose la autoevaluación, etc. El fruto constatado en los diversos diarios de los colegios se menciona con entusiasmo.

     

    Innovación de mayor impacto fue la introducción de la EDUCACIÓN PERSONALIZADA a partir de la Primaria. Comenzó a gestarse desde el año de 1970. Se realizaron entonces cursos para profundizar en el Modelo Pedagógico propuesto en Francia por el P. Jesuita Pierre Faure, con el cual se pretendía fomentar una educación más centrada en el educando, quien se debía convertir en el sujeto-activo de su propia educación. Formación integral, respeto a la individualidad, fomento de la actividad, creatividad e investigación, propia experiencia en el descubrimiento de la verdad, pensamiento crítico y autocrítica, etc... eran los ejes sobre los cuales giraría el cambio pedagógico.

     

    Casi simultáneamente se planteó la necesidad de la COEDUCACIÓN en nuestros colegios, para proyectar nuestra filosofía educativa en la población femenina, con lo cual no sólo se pretendía crear en el colegio el ambiente normal de una familia con la presencia de los dos géneros, y el aprendizaje de respeto en sus relaciones, sino también participar a las niñas de los principios éticos y religiosos que nos regían, siendo ellas las futuras madres responsables de la educación de sus hijos en su futuro hogar. Fue así como el Colegio de San Luis Gonzaga de Manizales en 1972 se convirtió en el pionero de estas experiencias, después de haberse hecho un análisis detenido de las diversas circunstancias que debían tenerse en cuenta.

     

    Igualmente, siendo la INFORMÁTICA uno de los avances más notables de nuestros tiempos, en el año de 1982 se comenzaron a comprar los equipos para instalar Laboratorios de Sistemas para la enseñanza en todos nuestros colegios.

     

     

    3- LOS PADRES DE FAMILIA.

     

    No puede pasarse por alto la importancia que siempre han desempeñado los Padres de Familia en la vida de nuestras instituciones educativas. Con motivo de la agitación religiosa y política de los años 30, cl Sr. Arzobispo de Bogotá Monseñor Ismael Perdomo había promovido el I Congreso de Educación Católica (Agosto de 1938), Como fruto del mismo, se constató la urgente necesidad de organizar las Asociaciones de Padres de Familia en todos los colegios católicos de la nación. La respuesta fue inmediata en varios de nuestros colegios, especialmente con el nombramiento del Padre Jesús María Fernández como Secretario General de la Confederación y del P. Arturo Montoya, como Visitador de las Federaciones diocesanas de Colegios Católicos. Desde entonces se reporta con especial énfasis en la historia de cada Colegio, el interés por promover reuniones periódicas con los Padres de Familia.

     

    Sin embargo fue precisamente ante la crisis del Colegio de San Luis Gonzaga, de Manizales cuando por el liderazgo de los Padres de Familia se organizó el apoyo al Colegio y la organización con personería jurídica, no sólo de la Asociación de dicho colegio, sino de la Asociación de los demás colegios de la Provincia jesuítica colombiana. Más aún, en el mismo Colegio se promovió la reunión de la Primera Asamblea General de Asociaciones de Padres de Familia en marzo de 1974, y la constitución de la Federación Nacional de Asociaciones de Padres de Familia de los colegios jesuitas (1°. de Noviembre del mismo año).

     

     

    4- LOS ANTIGUOS ALUMNOS: A.SJ.A.

     

    También los antiguos alumnos educados en nuestras instituciones educativas ha sido objeto de especial interés por parte de la Compañía de Jesús. Su organización no sólo servirían para estrechar los lazos de unión con la institución que los educaron, y para fomentar las buenas relaciones y apoyo entre ellos mismos, sino como un potencial que podía garantizar el influjo benéfico en el progreso nacional y mundial: Son más de tres millones de hombres y mujeres en el mundo con una identidad profunda y una sólida formación.

     

    El anhelo de los Antiguos Alumnos de reunirse formalmente se plasmó con el Primer Congreso Argentino, en 1938 y se amplió en 1941 con el Primer Congreso Latinoamericano en Montevideo en el que participó Colombia. En 1948 se creó la Confederación Interamericana de Antiguos Alumnos A.S.I.A. en Brasil (1948). En el año de 1954 se creaba la Confederación Europea, para permitir así la creación de la UNIÓN MUNDIAL A.S.I.A., al celebrar el Cuarto Centenario de la muerte de San Ignacio (31 dc julio de 1956).

     

    La sigla A.S.I.A. corresponde a las primeras letras de las palabras latinas Antiqui Societatis Iesu Alumno (Antiguos Alumnos de la Compañía de Jesús). En el Colegio Mayor de San Bartolomé se hermanan e integran los Antiguos Bachilleres (ABBA), y los Antiguos Alumnos (A.S.I.A.).

     

    En Colombia, los Antiguos Alumnos han adquirido tal vitalidad e importancia que bien pueden considerarse imprescindible dentro del panorama educativo nacional. Una de las Asociaciones más antiguas comenzó a gestarse en 1929 en el Colegio de San José de Barranquilla. Quedaron constituidos como Asociación de Antiguos Alumnos el 6 de enero de 1930. A.S.I.A. Berchmans de Cali se fundó en 1944. A.S.I.A. del Colegio de San Luis Gonzaga de Manizales, en 1960. A.S.I.A. Ignaciana, en 1963...

     

    El Primer Congreso Colombiano (FEDERACIÓN NACIONAL DE A.S.I.A.) se realizó en Barranquilla en Mayo dc 1959. El II Congreso se llevó a cabo en Cali en 1961... Los Antiguos Alumnos conforman un baluarte de Amistad, Apoyo y Progreso con todas sus iniciativas de orientación social que han desarrollado en los Colegios.

     

     

    5- MIRANDO HACIA EL FUTURO

     

    Dentro de los grandes hitos en la renovación de las Instituciones educativas jesuíticas en Colombia, conviene recordar, así sea brevemente, las EVALUACIONES Y PLANEACIONES realizadas en las tres últimas décadas:

     

    Toman como punto de partida el Concilio Vaticano II (1962-65), cuando Su Santidad Juan XXIII proclamaba “otro objetivo principalísimo de este Concilio Vaticano II, el de la así llamada renovación de la Santa Iglesia”, en esta “nueva era de la historia de la humanidad, cuya característica son los “cambios rápidos y profundos”.

     

    Como respuesta inmediata, la Compañía de Jesús reunía su Congregación General XXXI (1965-1966) para examinar el estado de la Compañía de Jesús y su Misión en los tiempos modernos. Tenía muy en cuenta el encargo explicito de S.S. Paulo VI: “Que os opongáis al ateísmo”; y confirmaba: “La Misión de la Compañía de Jesús hoy es el servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta”. Dentro de esta perspectiva cobraba gran importancia el apostolado de la educación y el apostolado social.

     

     

    Aquellas invitaciones se concretaban en nuestra patria con el primer intento formal de Evaluación y Planeación de la Provincia jesuítica colombiana en todos sus ministerios con una Encuesta General (el “Survey” como se llamó entonces), y sus conclusiones: “Plan a cinco años”, (1967-1977). Decantadas las primeras dificultades surgidas en el área educativa que tratamos, por las nuevas orientaciones, por la reubicación de sujetos y el impulso a la socialización en nuestras instituciones educativas; dicha evaluación ha sido inspirada y urgida por las siguientes Congregaciones Generales (32, 33, y 34) hasta nuestros días.

     

    Coincidiendo con la celebración de los 400 años de la llegada de los jesuitas al Nuevo Reino de Granada (1599), y con el advenimiento del nuevo siglo, los colegios siguen profundizando al escrutar los nuevos signos de los tiempos. En el año de 1996, buscando una vez más la calidad integral en el servicio con la Planeación de la Provincia, se ha adoptado la metodología del Direccionamiento estratégico con sus tres plataformas (estratégica, diagnóstica y de gestión de calidad).

     

    Sería prolijo enumerar las debilidades, fortalezas y logros recientes. Bástenos citar algunos apartes del informe del Área de Educación, en la última Congregación Provincial (6 de Abril de 1999):

     

    “El Área Educativa de la Provincia está conformada de la siguiente manera: Obras propias de la Compañía: 1 Universidad en 2 sedes (Bogotá y Cali), 9 colegios que pertenecen a la Asociación de Colegios Jesuitas ACODESI, 2 colegios de la Fundación Carlos González (que también son de ACODESI). Además, junto con otras 51 comunidades se hace presencia en 85 centros que en 19 ciudades del país tiene Fe y Alegría. No se incluyen otras obras donde hay jesuitas con una influencia especial, por ejemplo, el Colegio de Aguablanca en Cali con sus 7 mil estudiantes o el Liceo Centenario de ASIA-Ignaciana en Medellín”.

     

    “En total se cuenta con 118.670 alumnos en programas formales, 8.935 profesores y 139 jesuitas en 98 centros. No se cuentan aquí los datos de la educación no formal”.

     

    “139 de los 385 jesuitas de la Provincia están en el Área de Educación”.

     

    Entre otros logros se encuentran el fortalecimiento de las diversas Asociaciones de los Colegios: ACODESI (ver recuadro), la Federación de los Padres de Familia, La Federación de ASIAS, cuyo presidente mundial es colombiano y bartolino”.

     

    Se han ido adoptando proyectos que responden a los nuevos desafíos: Programa de Formación y Acción Social, Programa de formación en la Libertad y Autonomía, Programa de formación para la Paz y la Justicia, Programa de renovación de la Cultura y pedagogía jesuítica, etc.

     

    ***

     

    El fruto do los Colegios y demás Instituciones Educativas jesuitas de Colombia en gran parte puede medirse por el número e influjo de grandes hombres: Patriotas, Gobernantes, filósofos, científicos, dignatarios de la Iglesia, y tantos antiguos alumnos que formados en principios humanísticos, éticos y cristianos, figuran en la Galería de Varones ilustres que han pasado por sus claustros y que cada una de las Instituciones enumera con orgullo en sus Anales.

     

     

    BIBLIOGRAFÍA.

     

    ASOCIACIÓN DE COLEGIOS JESUITAS DE COLOMBIA - Documentos Corporativos. — Indo-American Press Service -Editores - Editorial Kimpres Ltda.

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    BRJCEÑO JAUREGUI, MANUEL SJ. - Paideia Jesuítica en el Nuevo Reino. (Siglos XVII— XVIII).

     

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